Se acababa el día y comenzaba la tarde en medio de recuerdos. Recuerdos decalles que mis zapatos de infancia habían pisado, de la mano de mi abuela.De un templo llamado Capilla de Ánimas, anónimo en medio de la calleTeatinos, y que mi madre detesta por lúgubre. De máquinas de coser; artilugios que no veía hace tiempo, si bien en casa de mi abuela hay una, pero la que hay ahora es moderna, no como aquella ante la cual yo me sentaba sólo por el gusto de jugar con el pedal. Y mirando al monito quegolpea el vidrio, también recordé que necesitaba un cura.
Sí, un cura, un sacerdote. Mi catolicismo de discutible calidad, pero al que al fin y al cabo adscribo, demandaba una limpieza de alma por estos días, no sólo por un tema de cumplir con los días santos y sus ritos, sino porque se me habían acumulado bastantes cosas en el interior. Así pues, me veía enfrentado a la tarea de buscar un lugar con confesores disponibles. Tarea que no es tan fácil como parece. La escasez de "hombres de Dios" hace un poco complicado encontrar algunos de ellos disponibles a escuchar problemas y pecados varios, y si bien el centro de Santiago es el lugar más factible para encontrar alguno, hasta allí hay sólo ciertos horarios en los cuales atienden. Dirigí mis pasos hacia otro lugar de mis recuerdos de mañanas deinfancia junto a mi abuela: El templo de Santo Domingo. Admito que me asombré al entrar. Una cantidad de gente que jamás imaginé, y que por los más diversos motivos se hallaba allí. Ni en misa de Navidad ese templo congrega tanta gente. Bingo, había cura atendiendo para la confesión. Pero uno solo. Y había dos filas ante el confesionario. Bueno, ya estaba allí. Me puse a la fila en espera de que esta avanzara y llegar al recinto de madera donde se escondía el cura de turno. La hora avanzaba, y mientras, una señora de extraña voz se subía al ambón (especie de tribuna donde se leen las lecturas de la misa) para rezar el Rosario. Estábamos en eso, cuando un cura de edad considerable y acento español imposible de disimular dice "tres más y me voy". Desazón entre los que estábamos esperando, que eramos como cinco, aparte de los "tres más". De todos modos seguimos esperando, a ver qué ocurría. Lo que ocurrió fue que confesó tres más y se retiró sin mirar a nadie. Las señoras que esperaban tras mio comenzaron a hablar; una de ellas señalando que ya en otro templo le había pasado lo mismo. Yo, por mi parte, si bien el ir cada semana a un grupo dirigido por un cura me hace comprender lo ocupados que están, no pude dejar de pensar "un cura de verdad atiende a los pocos que quedaban" y "quizás debería esperar a otro momento".
Salí de ese lugar, pensando que quizás necesitaba yo un cura joven; que vez que me confesaba con un cura de edad no me decía nada, y me mandaba a puro decir unas oraciones. El hambre me motivó a ir a Tarragona en pos de una crujiente empanada jamón-queso, luego de haber pasado por el Correo Central donde, para risa de una de las dos encargadas de la oficina de Filatelia, que ya me conoce, no pude resistir comprarme las estampillas del Castillo Wulff. Luego decidí pasar a la Catedral, a ver si allí tenía mayor suerte. En las afueras había una aglomeración de curas, comandados por el vicario dela Zona Centro, ex vicario de la Zona Norte (en la cual vivo). Entré. Como siempre, había bastante gente. Además, estaba lleno de focos como los que usan en los estudios de televisión, probablemente paratransmitir alguna misa o ceremonia. En medio del trajín de todos quienesiban y venían, había curas confesando. Me puse a esperar a uno entonces. Tras mio se pusieron dos señoras, una de ellas brasileña, que buscaba a su hijo. Primera sorpresa: El sacerdote en cuestión no atendía por el costado al "penitente", como es lo típico, sino que de frente, mirándose los rostros.
Bien, llegó mi turno. Una voz de acento italiano salida de un calvo sacerdote que llevaba lentes me preguntó mi nombre. Sin entrar en detalles de lo dicho, puedo señalar que la mano invisible de la divinidad me llevó al lugar indicado, y quizás a una de las respuestas que buscaba. Todo esto para llegar a la conclusión de que mi creencia meta-terrenal en Dios se afirma más que en hechos espectaculares o en simple dogma, en pequeñas intervenciones y pequeños regalos de días anónimamente agradables como este. (ver http://www.fotolog.com/elpoleno)
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
jueves, abril 13, 2006
miércoles, marzo 29, 2006
Día del joven combatiente.
Estimado lector. No se confunda. El título de este artículo no implica que yo ande apoyando esta fecha a la que algunos insisten en darle una importancia que supongo que tuvo algún día, pero que ahora no se le ve por donde. Es sólo que el asunto me inspira a escribir unas cuantas líneas.
Yo sabía de la existencia de este llamado "Día del Joven Combatiente", algún vago recuerdo tenía de informaciones de otros años, pero en realidad no tenía idea del día, y sólo una leve idea de la causa de este supuesto recordatorio. La existencia de esta fecha se me hizo más cercana al escuchar el otro día conversar a unos sujetos que estudian la misma carrera que yo en la universidad, todos autodeclarados "de izquierda", supongo. Pues bien, en algún momento de su conversación salió a colación el tema del "Día del Joven Combatiente", y uno de ellos dijo: "El Día del Joven Combatiente es un día donde los jóvenes recuerdan a los hermanos... (no recuerdo el apellido) y salen a las poblaciones a dejar la cagá". Confieso haberme tragado el "imbécil" para no decírselo. Teniendo en cuenta que, según lo expresado durante la conversación, no estaba yo ante un "muchacho de población", quizás sea aquello excusa para una aseveración tan ilusa. Me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que puedo contar con los dedos las poblaciones en las cuales hay manifestaciones a causa, supuestamente, de este recuerdo. Y, también creyendo estar en lo correcto, podría asegurar que son muy pocos los que saben que se "recuerda" hoy.
Quizás el lugar donde tiene algún sentido recordar este día es el que todos los años se muestra en las noticias: la Villa Francia. Y creo no equivocarme al postular que hay otra clase de "recuerdos" que se desarrollan en esa población en esta fecha, aparte de las barricadas y los disparos, que son lo único que los medios de comunicación masiva cubren. Ahora bien, en el resto de los lugares donde ocurren manifestaciones, desde el Pedagógico a la Usach, pasando por las cercanías de mi casa, mi sincera opinión es que se trata de puro "hueveo", de puro salir a tontear un rato, a cortar la calle y a tirar unas piedras; a salir a malgastar el tiempo por nada y a joderse a gente que no tiene nada que ver en el asunto. Los cortes de luz y de calles eran una manera de demostrar al regimen de Pinochet que no tenía el control de la situación, que el "orden" que decía querer implantar se podía subvertir. ¿Es ese el objetivo ahora? Ojalá se pudiera decir que hay un objetivo en estas acciones, pero no lo hay, son cualquier cosa.
Además, eso de "Día del Joven Combatiente"... ¿Combaten qué, por favor? ¿La injusticia? Sigo viendo los mismos pobres en las calles, las mismas casas mal hechas, las mismas aglomeraciones matinales en los hospitales, y no creo que una barricada las vaya a solucionar. ¿El sistema? Dejen de comprar ropa de la República Popular China y computadores con Windows; que eso será un arma más eficaz que sus perdigones hechizos. ¿Combatir al gobierno? Ni el "chico" Zaldivar tiembla porque ponen una bomba de ruido en La Pincoya. Serían más efectivos si la pusieran afuera de la sede central de los supermercados Líder, por ejemplo; pero no tienen ni estrategia, ni objetivo, ni sentido, ni nada. Es sólo un tontear por tontear.
Y ahora los autos y microbuses que pasan por Independencia están siendo desviados por la pésima calle en la que vivo porque algún imbécil tuvo la idea de prender algo a tres cuadras de casa.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
(Y no soy de derecha, aunque tenga tendencias gaullistas. xD)
Yo sabía de la existencia de este llamado "Día del Joven Combatiente", algún vago recuerdo tenía de informaciones de otros años, pero en realidad no tenía idea del día, y sólo una leve idea de la causa de este supuesto recordatorio. La existencia de esta fecha se me hizo más cercana al escuchar el otro día conversar a unos sujetos que estudian la misma carrera que yo en la universidad, todos autodeclarados "de izquierda", supongo. Pues bien, en algún momento de su conversación salió a colación el tema del "Día del Joven Combatiente", y uno de ellos dijo: "El Día del Joven Combatiente es un día donde los jóvenes recuerdan a los hermanos... (no recuerdo el apellido) y salen a las poblaciones a dejar la cagá". Confieso haberme tragado el "imbécil" para no decírselo. Teniendo en cuenta que, según lo expresado durante la conversación, no estaba yo ante un "muchacho de población", quizás sea aquello excusa para una aseveración tan ilusa. Me atrevo a decir, sin temor a equivocarme, que puedo contar con los dedos las poblaciones en las cuales hay manifestaciones a causa, supuestamente, de este recuerdo. Y, también creyendo estar en lo correcto, podría asegurar que son muy pocos los que saben que se "recuerda" hoy.
Quizás el lugar donde tiene algún sentido recordar este día es el que todos los años se muestra en las noticias: la Villa Francia. Y creo no equivocarme al postular que hay otra clase de "recuerdos" que se desarrollan en esa población en esta fecha, aparte de las barricadas y los disparos, que son lo único que los medios de comunicación masiva cubren. Ahora bien, en el resto de los lugares donde ocurren manifestaciones, desde el Pedagógico a la Usach, pasando por las cercanías de mi casa, mi sincera opinión es que se trata de puro "hueveo", de puro salir a tontear un rato, a cortar la calle y a tirar unas piedras; a salir a malgastar el tiempo por nada y a joderse a gente que no tiene nada que ver en el asunto. Los cortes de luz y de calles eran una manera de demostrar al regimen de Pinochet que no tenía el control de la situación, que el "orden" que decía querer implantar se podía subvertir. ¿Es ese el objetivo ahora? Ojalá se pudiera decir que hay un objetivo en estas acciones, pero no lo hay, son cualquier cosa.
Además, eso de "Día del Joven Combatiente"... ¿Combaten qué, por favor? ¿La injusticia? Sigo viendo los mismos pobres en las calles, las mismas casas mal hechas, las mismas aglomeraciones matinales en los hospitales, y no creo que una barricada las vaya a solucionar. ¿El sistema? Dejen de comprar ropa de la República Popular China y computadores con Windows; que eso será un arma más eficaz que sus perdigones hechizos. ¿Combatir al gobierno? Ni el "chico" Zaldivar tiembla porque ponen una bomba de ruido en La Pincoya. Serían más efectivos si la pusieran afuera de la sede central de los supermercados Líder, por ejemplo; pero no tienen ni estrategia, ni objetivo, ni sentido, ni nada. Es sólo un tontear por tontear.
Y ahora los autos y microbuses que pasan por Independencia están siendo desviados por la pésima calle en la que vivo porque algún imbécil tuvo la idea de prender algo a tres cuadras de casa.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
(Y no soy de derecha, aunque tenga tendencias gaullistas. xD)
martes, marzo 14, 2006
Gobernador de Chañaral.
Al gobierno Bachelet, recién comenzado, le han traído dolores de cabeza unos seres apenas visibles, al menos para los santiaguinos y la prensa nacional (téngase en cuenta que para los diarios regionales y la prensa de regiones en general -aclarando que esto corre desde los límites de Santiago para afuera- casi cualquier cosa y cualquier persona con algún cargo es noticia); los gobernadores. Noticia nacional el "quebradero de cabeza" que causaron tres de estos seres. Pero antes de seguir, ¿qué hace un gobernador? La Constitución Política (que un domingo venía gratis en La Nación Domingo) dice lo siguiente:
Artículo 116:
En cada provincia existirá una gobernación que será un órgano territorialmente desconcentrado del intendente. Estará a cargo de un gobernador, quien será nombrado y removido libremente por el Presidente de la República.
Corresponde al gobernador ejercer, de acuerdo a las instrucciones del intendente, la supervigilancia de los servicios públicos existentes en la provincia. La ley determinará las atribuciones que podrá delegarle el intendente y las demás que le corresponden.
En cada provincia existirá un consejo económico y provincial de caracter consultivo. La ley orgánica constitucional respectiva determinará su composición, forma de designación de sus integrantes, atribuciones y funcionamiento.
Artículo 117:
Los gobernadores, en los casos y forma que determine la ley, podrán designar delegados para el ejercicio de sus facultades en una o más localidades.
Ahora bien, todo este lío me recordó una "frase al voleo" dicha por alguno de mis ex compañeros de la "generación I", durante mi estancia en el Instituto Nacional. (si no me equivoco, Johan Van der Molen) Que mi futuro político sería ser gobernador de Chañaral. Podeís imaginaros entonces, venerables lectores, de qué modo me embargó la emoción al saber que el cargo se encontraba vacante, y más encima por un tipo que rechazó el cargo porque le era más rentable quedarse trabajando en Copiapó. Pues bien, ¡yo quiero el cargo de gobernador de Chañaral! Ante la avalancha de voluntarios, me ofrezco humildemente a asumir el cargo, con toda alegría. ¿Y por qué? Pues claro, por las ansias de poder indisimulables de quién escribe. No lo voy a ocultar, hasta aceptaría ser delegado municipal en Catapilco si me lo ofrecieran; pero claramente este cargo se ve con mucha más proyección, con mucho más futuro, y especialmente por mis propuestas para mi mandato provincial:
1. Aprovecharemos que algún día el Presidente Lagos se bañó en las playas de Chañaral para lanzar la campaña "Lagos lo recomienda: Ven a Chañaral". Si bien ya pasó la temporada, confiamos en que la popularidad del ex-mandatario incremente las visitas nacionales en un 5%.
2. Aprovechando el proceso de resurrección del tren implementaremos el servicio El Salvador-Diego de Almagro-Chañaral (MerChaña), con al menos 4 frecuencias diarias, y trenes restaurados. Se augura gran atractivo turístico. Financiado, claro, con las utilidades de EFE.
3. La provincia de Chañaral necesita identidad. Por ello, procederé en el primer mes de mi mandato a dar a nuestra provincia una bandera y un himno propio. Exigiremos a Correos Chile la creación de estampillas para Chañaral, las cuales serán del interés de los coleccionistas del mundo y permitirán financiar la creación del Palacio de la Gobernación. Por último, crearemos Radio Chañaral Internacional, emisora destinada a difundir Chañaral en el mundo y con emisiones en español, francés, árabe, serbocroata, tajiko, somalí, swahili, uigur y laosiano.
4. Ante la amenaza de cierre de El Salvador exigiremos al gobierno central la suspensión de esa medida, que podría dejar a la provincia sin un tercio de su población, y sin club de fútbol. Si el gobierno se niega a considerar nuestras peticiones convocaré a la huelga general como medida de presión. Y si aún así somos derrotados, demandaremos que, por lo menos, El Salvador sea declarado el Sewell del norte chileno.
5. El aeropuerto de El Salvador será declarado Aeropuerto Internacional "Hernán Rivera Letelier". Negociaremos la llegada de importantes aerolíneas, como Air Nauru, Aeroflot y Palestinian Airlines.
6. Pediremos al gobierno central que la primera central nuclear chilena se establezca en nuestra provincia. Para ello la provincia de Chañaral cuenta con inmejorables ubicaciones, sobretodo desérticas. Además, podría ser la oportunidad para crear una nueva ciudad que permitiera aumentar la población provincial y descongestionar Santiago. Y siempre podemos bautizarla como "Espringfield".
(Se aceptan sugerencias para más propuestas)
Estas son sólo muestras de cómo mi benéfico mandato permitiría a la provincia de Chañaral surgir. Por esto, ¡basta de cobardes que no quieren aceptar desafíos! ¡Basta de pusilánimes que buscan estos cargos sólo para descansar en un asiento y no hacen nada! Conozco la realidad de Chañaral, ¡y Chañaral necesita acción! Estoy esperando sólo la llamada para asumir, y no importa que no sea llamado ahora; sé que la ciudad de Chañaral seguirá esperando y me recibirá con los brazos abiertos cuando llegue a su terminal de buses, dispuesto a trabajar por una provincia a la que amaré como si de Melipilla o Polonia se tratase.
(Pero usted siempre puede ayudarme y escribirle a la Presidenta Michelle Bachelet que soy materia dispuesta para asumir el cargo, y así hacer feliz a la provincia referida, y por qué no, a mi mismo.)
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
Artículo 116:
En cada provincia existirá una gobernación que será un órgano territorialmente desconcentrado del intendente. Estará a cargo de un gobernador, quien será nombrado y removido libremente por el Presidente de la República.
Corresponde al gobernador ejercer, de acuerdo a las instrucciones del intendente, la supervigilancia de los servicios públicos existentes en la provincia. La ley determinará las atribuciones que podrá delegarle el intendente y las demás que le corresponden.
En cada provincia existirá un consejo económico y provincial de caracter consultivo. La ley orgánica constitucional respectiva determinará su composición, forma de designación de sus integrantes, atribuciones y funcionamiento.
Artículo 117:
Los gobernadores, en los casos y forma que determine la ley, podrán designar delegados para el ejercicio de sus facultades en una o más localidades.
Ahora bien, todo este lío me recordó una "frase al voleo" dicha por alguno de mis ex compañeros de la "generación I", durante mi estancia en el Instituto Nacional. (si no me equivoco, Johan Van der Molen) Que mi futuro político sería ser gobernador de Chañaral. Podeís imaginaros entonces, venerables lectores, de qué modo me embargó la emoción al saber que el cargo se encontraba vacante, y más encima por un tipo que rechazó el cargo porque le era más rentable quedarse trabajando en Copiapó. Pues bien, ¡yo quiero el cargo de gobernador de Chañaral! Ante la avalancha de voluntarios, me ofrezco humildemente a asumir el cargo, con toda alegría. ¿Y por qué? Pues claro, por las ansias de poder indisimulables de quién escribe. No lo voy a ocultar, hasta aceptaría ser delegado municipal en Catapilco si me lo ofrecieran; pero claramente este cargo se ve con mucha más proyección, con mucho más futuro, y especialmente por mis propuestas para mi mandato provincial:
1. Aprovecharemos que algún día el Presidente Lagos se bañó en las playas de Chañaral para lanzar la campaña "Lagos lo recomienda: Ven a Chañaral". Si bien ya pasó la temporada, confiamos en que la popularidad del ex-mandatario incremente las visitas nacionales en un 5%.
2. Aprovechando el proceso de resurrección del tren implementaremos el servicio El Salvador-Diego de Almagro-Chañaral (MerChaña), con al menos 4 frecuencias diarias, y trenes restaurados. Se augura gran atractivo turístico. Financiado, claro, con las utilidades de EFE.
3. La provincia de Chañaral necesita identidad. Por ello, procederé en el primer mes de mi mandato a dar a nuestra provincia una bandera y un himno propio. Exigiremos a Correos Chile la creación de estampillas para Chañaral, las cuales serán del interés de los coleccionistas del mundo y permitirán financiar la creación del Palacio de la Gobernación. Por último, crearemos Radio Chañaral Internacional, emisora destinada a difundir Chañaral en el mundo y con emisiones en español, francés, árabe, serbocroata, tajiko, somalí, swahili, uigur y laosiano.
4. Ante la amenaza de cierre de El Salvador exigiremos al gobierno central la suspensión de esa medida, que podría dejar a la provincia sin un tercio de su población, y sin club de fútbol. Si el gobierno se niega a considerar nuestras peticiones convocaré a la huelga general como medida de presión. Y si aún así somos derrotados, demandaremos que, por lo menos, El Salvador sea declarado el Sewell del norte chileno.
5. El aeropuerto de El Salvador será declarado Aeropuerto Internacional "Hernán Rivera Letelier". Negociaremos la llegada de importantes aerolíneas, como Air Nauru, Aeroflot y Palestinian Airlines.
6. Pediremos al gobierno central que la primera central nuclear chilena se establezca en nuestra provincia. Para ello la provincia de Chañaral cuenta con inmejorables ubicaciones, sobretodo desérticas. Además, podría ser la oportunidad para crear una nueva ciudad que permitiera aumentar la población provincial y descongestionar Santiago. Y siempre podemos bautizarla como "Espringfield".
(Se aceptan sugerencias para más propuestas)
Estas son sólo muestras de cómo mi benéfico mandato permitiría a la provincia de Chañaral surgir. Por esto, ¡basta de cobardes que no quieren aceptar desafíos! ¡Basta de pusilánimes que buscan estos cargos sólo para descansar en un asiento y no hacen nada! Conozco la realidad de Chañaral, ¡y Chañaral necesita acción! Estoy esperando sólo la llamada para asumir, y no importa que no sea llamado ahora; sé que la ciudad de Chañaral seguirá esperando y me recibirá con los brazos abiertos cuando llegue a su terminal de buses, dispuesto a trabajar por una provincia a la que amaré como si de Melipilla o Polonia se tratase.
(Pero usted siempre puede ayudarme y escribirle a la Presidenta Michelle Bachelet que soy materia dispuesta para asumir el cargo, y así hacer feliz a la provincia referida, y por qué no, a mi mismo.)
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
lunes, marzo 06, 2006
Incendios.
Ayer, mientras junto a Lucy habíamos ido a ver una película a un cine cualquiera (o sea, no al Normandie ni a El Biógrafo), me enteré de que el Diego Portales se había incendiado. Quemado. Sí, ese edificio donde pasaba cada vez que caminaba más acompañado que solo hacia el parque San Borja cubría el paisaje con su imponente sombra y figura. Reaccioné con incredulidad, en realidad, y hasta llamé a mi propia madre para que me ratificara la noticia.
Después de un largo viaje ida y vuelta a Estación Central para dejar a Lucy no alcancé a llegar a las noticias; o al menos no al comienzo de estas, como para ver las imágenes. (Reclame a Alsacia por las malas frecuencias de la 141 y la 630, y a los ineptos que tuvieron la "genial idea" de que todo el flujo de transportes de la Villa Los Libertadores, donde alguna vez viví, salga por el costado de Américo Vespucio; o sea, un auto podría estar allí perfectamente hasta las 10 de la noche esperando poder pasar.) Tampoco me "dio el cuero" como para ver las noticias de las doce; me quedé dormido antes. Sin embargo, gracias a la página web de Radio Cooperativa pude enterarme más menos de lo sucedido y hasta ver algunas imágenes del sorprendente desplome de la estructura de la entrada a este edificio.
¿A qué viene todo esto? Sucede que hay cosas que uno no se imaginaría que se queman, o cree que son incólumes a todo evento destructivo... Pensemos cómo habrá sido ver el 13 de septiembre de 1973 el Palacio de La Moneda destruído. O si se cayera la Torre Entel. Pero bueno, más allá de que el asunto nos recuerda lo efímero de todo, incluso de los edificios emblemáticos, a mi mente trajo a colación los incendios que recuerdo más de cerca; más allá de que nunca me haya afectado uno. (Sorpresivamente, sí he resultado afectado directamente por inundaciones, y no siempre provocadas por lluvias...) Especialmente recuerdo dos, acaecidos en casa de mi abuela materna.
Mis recuerdos no son muy precisos como para poner en orden el año en que ocurrieron o la fecha. Aún así, trataré de contarlos lo mejor posible. El primero que recuerdo ocurrió en la casa tras la de mi abuela materna. Por ese entonces moraba en ella una señora de la cual mi tía abuela me contó muchas historias cuando anduvimos de viaje por Puerto Montt, (hay gente que dice que si usted quiere hacer "turismo-aventura" debe venirse en tren. En mi caso no fue así, pero eso es harina de otro costal) y que si no me equivoco se llamaba Esmeralda. La cosa es que una tarde, si no me equivoco otoñal, en que estábamos mi abuela materna, mi prima, un tío mio, yo, y el perro de ese lugar que por ese entonces seguía vivo, mi abuela le dice a mi prima que saque al perro y terminamos yo junto con ellas bajo un árbol en frente de la casa. El motivo estaba a la vista: fuego salía de la casa trasera. Mi tío con una manguera intentaba enviar agua a la casa vecina, y de la casa del lado también salía otro chorro de agua. Así, medio barrio terminó en la plaza frente a la casa de mi abuela materna (esa donde se columpiaron durante mi cumpleaños) mirando un fuego que si bien resultó bastante preocupante, no ocasionó ningún daño.
El segundo que recuerdo no fue tan cercano, pero me provocó más pavor que el anterior. Mi abuela materna (en cuyo hogar pasé mis primeros años de vida, pero en ese entonces ya vivía yo en mi domicilio actual) vive a pocas cuadras de la Panamericana Norte, por lo tanto cerca de muchas industrias. Recuerdo que me contaron de al menos un par de veces en que la bodega de los supermercados Montserrat (ubicada en Zapadores con Panamericana Norte) se había quemado, pero eso para mi es sólo un recuerdo relatado. La memoria en pensamiento vivo la tengo del incendio de las fábrica de pinturas Iris, no muy lejos de la bodega antes mencionada. En algún momento caída la noche, cuando mi madre ya había ido a buscarme a casa de mi abuela (creo), se comenzó a oler humo, a sentir sirenas ululando, y a sentir algunas explosiones. Nuevamente medio vecindario se apostó en la plaza a mirar lo que ocurría; si bien desde allí no podía saberse mucho, más que ver y oler humo. Creo además que caían algunos restos por allí. Quienes corrieron hacia Zapadores con destino a Panamericana podrán haber visto más de cerca lo ocurrido, pero yo no me conté entre ellos y vía televisión me (nos) enteré (enteramos) de que el asunto era un incendio en una fábrica de pinturas. Y aquello me puso más intranquilo que el incendio anteriormente relatado. En cualquier momento me imaginaba un tarro de pinturas en llamas cayendo sobre la casa; producto de las inquietantes explosiones. Llegó la hora en que había que irse de casa de mi abuela a la nuestra, y aunque la intensidad del incendio parecía haber disminuído, yo no quería irme. De todos modos terminamos con mi madre esperando micro en Zapadores con Barón de Juras Reales, y de esa micro proviene quizás mi más vivo recuerdo de ese episodio: Mirando por el vidrio de atrás la humareda que se veía hacia Panamericana, y yo tratando de canturrear una canción para calmarme. Al llegar a casa, la televisión mostraba un comercial de Aspirina. Para el dolor de cabeza post-nervios, supongo.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
Después de un largo viaje ida y vuelta a Estación Central para dejar a Lucy no alcancé a llegar a las noticias; o al menos no al comienzo de estas, como para ver las imágenes. (Reclame a Alsacia por las malas frecuencias de la 141 y la 630, y a los ineptos que tuvieron la "genial idea" de que todo el flujo de transportes de la Villa Los Libertadores, donde alguna vez viví, salga por el costado de Américo Vespucio; o sea, un auto podría estar allí perfectamente hasta las 10 de la noche esperando poder pasar.) Tampoco me "dio el cuero" como para ver las noticias de las doce; me quedé dormido antes. Sin embargo, gracias a la página web de Radio Cooperativa pude enterarme más menos de lo sucedido y hasta ver algunas imágenes del sorprendente desplome de la estructura de la entrada a este edificio.
¿A qué viene todo esto? Sucede que hay cosas que uno no se imaginaría que se queman, o cree que son incólumes a todo evento destructivo... Pensemos cómo habrá sido ver el 13 de septiembre de 1973 el Palacio de La Moneda destruído. O si se cayera la Torre Entel. Pero bueno, más allá de que el asunto nos recuerda lo efímero de todo, incluso de los edificios emblemáticos, a mi mente trajo a colación los incendios que recuerdo más de cerca; más allá de que nunca me haya afectado uno. (Sorpresivamente, sí he resultado afectado directamente por inundaciones, y no siempre provocadas por lluvias...) Especialmente recuerdo dos, acaecidos en casa de mi abuela materna.
Mis recuerdos no son muy precisos como para poner en orden el año en que ocurrieron o la fecha. Aún así, trataré de contarlos lo mejor posible. El primero que recuerdo ocurrió en la casa tras la de mi abuela materna. Por ese entonces moraba en ella una señora de la cual mi tía abuela me contó muchas historias cuando anduvimos de viaje por Puerto Montt, (hay gente que dice que si usted quiere hacer "turismo-aventura" debe venirse en tren. En mi caso no fue así, pero eso es harina de otro costal) y que si no me equivoco se llamaba Esmeralda. La cosa es que una tarde, si no me equivoco otoñal, en que estábamos mi abuela materna, mi prima, un tío mio, yo, y el perro de ese lugar que por ese entonces seguía vivo, mi abuela le dice a mi prima que saque al perro y terminamos yo junto con ellas bajo un árbol en frente de la casa. El motivo estaba a la vista: fuego salía de la casa trasera. Mi tío con una manguera intentaba enviar agua a la casa vecina, y de la casa del lado también salía otro chorro de agua. Así, medio barrio terminó en la plaza frente a la casa de mi abuela materna (esa donde se columpiaron durante mi cumpleaños) mirando un fuego que si bien resultó bastante preocupante, no ocasionó ningún daño.
El segundo que recuerdo no fue tan cercano, pero me provocó más pavor que el anterior. Mi abuela materna (en cuyo hogar pasé mis primeros años de vida, pero en ese entonces ya vivía yo en mi domicilio actual) vive a pocas cuadras de la Panamericana Norte, por lo tanto cerca de muchas industrias. Recuerdo que me contaron de al menos un par de veces en que la bodega de los supermercados Montserrat (ubicada en Zapadores con Panamericana Norte) se había quemado, pero eso para mi es sólo un recuerdo relatado. La memoria en pensamiento vivo la tengo del incendio de las fábrica de pinturas Iris, no muy lejos de la bodega antes mencionada. En algún momento caída la noche, cuando mi madre ya había ido a buscarme a casa de mi abuela (creo), se comenzó a oler humo, a sentir sirenas ululando, y a sentir algunas explosiones. Nuevamente medio vecindario se apostó en la plaza a mirar lo que ocurría; si bien desde allí no podía saberse mucho, más que ver y oler humo. Creo además que caían algunos restos por allí. Quienes corrieron hacia Zapadores con destino a Panamericana podrán haber visto más de cerca lo ocurrido, pero yo no me conté entre ellos y vía televisión me (nos) enteré (enteramos) de que el asunto era un incendio en una fábrica de pinturas. Y aquello me puso más intranquilo que el incendio anteriormente relatado. En cualquier momento me imaginaba un tarro de pinturas en llamas cayendo sobre la casa; producto de las inquietantes explosiones. Llegó la hora en que había que irse de casa de mi abuela a la nuestra, y aunque la intensidad del incendio parecía haber disminuído, yo no quería irme. De todos modos terminamos con mi madre esperando micro en Zapadores con Barón de Juras Reales, y de esa micro proviene quizás mi más vivo recuerdo de ese episodio: Mirando por el vidrio de atrás la humareda que se veía hacia Panamericana, y yo tratando de canturrear una canción para calmarme. Al llegar a casa, la televisión mostraba un comercial de Aspirina. Para el dolor de cabeza post-nervios, supongo.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
jueves, enero 19, 2006
Dos sopaipillas.
Las doce y media, respondió el Jaime cuando le preguntaron la hora, luego de que el casco blanco se había ido lo suficientemente lejos. Media hora más, pensó José mientras llevaba el carro con los ladrillos y sentía el sudor correr bajo el casco. El sol caía sobre los rincones de la ciudad; día de diciembre, y la obra avanzaba al ritmo de sus obreros, muchos de ellos que en ese instante, y a José les pasaba lo mismo, sentían las glándulas salivales activarse a una velocidad más rápida de la que el reloj iba a darles la oportunidad de calmarlas.
La espalda y los muslos dolían, pero siguió hasta dejar los ladrillos al borde del muro, y se regaló un par de segundos antes de emprender el regreso con el carro de una sola rueda. Entre las ocho horas de carro, y las tres de bicicleta (una y media de ida, una y media de vuelta) se podía entender la tensión de sus músculos cuya piel estaba teñida del color del sudor, del sol, del trabajo y del polvo. Y la tensión sólo se aliviaba al pensar en el rostro de su hija, Silvia, y en verla hecha una profesora, tomando entre sus manos un día el título; un día en el que pediría permiso en el trabajo, se pondría el traje, y de la mano de su vieja la mirarían con los ojos llenos de lágrimas. Por eso deambulaba de obra en obra en una ciudad que no se detenía y parecía estar siempre hambrienta de casas y de edificios, hambre aquella que era la que le daba trabajo, deambulando de un lugar a otro de la ciudad cada vez más grande, con más buena que mala suerte, ya que no había parado de trabajar, aunque los sueldos no siempre fuesen buenos; pero siempre algo caía. La Teresita que llevaba en la billetera, regalo de su madre, no lo abandonaba.
Recordando los libros que había tenido que comprar Silvia para sus exámenes de fin de año, miró con tristeza el cielo cuando el reloj les señaló a todos la una de la tarde, la hora del almuerzo; ese que algunos traían en sus loncheras, y otros, como él, se apresuraban en ir a proveerse en algún lugar exterior a la obra. Pero siendo certeros, él no se apresuraba. Con calma, como si nada lo apurara, como si el estómago no gruñera, se secó el sudor con la toalla que tenía en la mochila y se sacó el casco. Luego se encaminó a la calle, y desde la entrada de la obra divisó el carrito de doña María, en la esquina siguiente. La señora había aparecido junto con el edificio en construcción, vendiendo sus alimentos con tanto esfuerzo como ellos elevaban a los cielos el cemento y los ladrillos. Llegó al quiosco, y la miró con una sonrisa que ella correspondió, mientras atendía a quienes estaban antes que él. Sintió llegar a sus narices el olor del aceite crepitante, del pan, del pebre, de los tomates que doña María usaba en sus sanguches, de las empanadas de queso fritas, de las sopaipillas de color amarillo que lo llamaban con una sonrisa que no existía.
Buenos días, pues, don José. Buenos días, doña María. ¿Muy cansado? Como bestia, pero hay que ponerle el hombro a la pega pues. ¿Lo mismo de siempre? Sí, doña María. Le traje harto pebrecito, como a usted le gusta, y ya sabe usted que ahí tiene la mostaza y el ketchup. Muchas gracias doña María. ¿Quiere de las que están listitas o le frío otras? Si las que tiene están calientitas, deme de esas. Calientitas pues. Tome, ahí usted llénelas a su gusto. Gracias, doña María.
Dejó una de las masas amarillas cuadradas y fritas en la hoja de toalla nova, y comenzó a embadurnar la otra, como tantas veces, con abundante pebre, el que tenía harto tomate y orégano. Y luego, chorreó sobre el picantito los condimentos amarillos y rojos, el sabor que encubría lo magro para semejar la abundancia y engañar a la boca. Tomó la otra sopaipilla, la puso sobre la que había echado los rellenos, y se sentó al borde de la calle a comer. Y mientras, sin prisa, daba la primera mascada cuidando de que nada se cayera, pensaba en sus ganas de pedir dos más, pero se decía que no podía, que en los libros se había ido casi todo, y había que dejar para lo que quedaba del mes, y que más encima iba a ser Navidad; pero que iban a pagar pronto, que podía aguantar hasta los porotos que le tendría su mujer y que comería con avidez cuando comenzara a caer la noche; y que por mientras jugaba a satisfacer su estómago de obrero reteniendo en la boca la masa de harina, el aceite, y la mezcla de sabores que con su ardor le devolvía la energía.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
La espalda y los muslos dolían, pero siguió hasta dejar los ladrillos al borde del muro, y se regaló un par de segundos antes de emprender el regreso con el carro de una sola rueda. Entre las ocho horas de carro, y las tres de bicicleta (una y media de ida, una y media de vuelta) se podía entender la tensión de sus músculos cuya piel estaba teñida del color del sudor, del sol, del trabajo y del polvo. Y la tensión sólo se aliviaba al pensar en el rostro de su hija, Silvia, y en verla hecha una profesora, tomando entre sus manos un día el título; un día en el que pediría permiso en el trabajo, se pondría el traje, y de la mano de su vieja la mirarían con los ojos llenos de lágrimas. Por eso deambulaba de obra en obra en una ciudad que no se detenía y parecía estar siempre hambrienta de casas y de edificios, hambre aquella que era la que le daba trabajo, deambulando de un lugar a otro de la ciudad cada vez más grande, con más buena que mala suerte, ya que no había parado de trabajar, aunque los sueldos no siempre fuesen buenos; pero siempre algo caía. La Teresita que llevaba en la billetera, regalo de su madre, no lo abandonaba.
Recordando los libros que había tenido que comprar Silvia para sus exámenes de fin de año, miró con tristeza el cielo cuando el reloj les señaló a todos la una de la tarde, la hora del almuerzo; ese que algunos traían en sus loncheras, y otros, como él, se apresuraban en ir a proveerse en algún lugar exterior a la obra. Pero siendo certeros, él no se apresuraba. Con calma, como si nada lo apurara, como si el estómago no gruñera, se secó el sudor con la toalla que tenía en la mochila y se sacó el casco. Luego se encaminó a la calle, y desde la entrada de la obra divisó el carrito de doña María, en la esquina siguiente. La señora había aparecido junto con el edificio en construcción, vendiendo sus alimentos con tanto esfuerzo como ellos elevaban a los cielos el cemento y los ladrillos. Llegó al quiosco, y la miró con una sonrisa que ella correspondió, mientras atendía a quienes estaban antes que él. Sintió llegar a sus narices el olor del aceite crepitante, del pan, del pebre, de los tomates que doña María usaba en sus sanguches, de las empanadas de queso fritas, de las sopaipillas de color amarillo que lo llamaban con una sonrisa que no existía.
Buenos días, pues, don José. Buenos días, doña María. ¿Muy cansado? Como bestia, pero hay que ponerle el hombro a la pega pues. ¿Lo mismo de siempre? Sí, doña María. Le traje harto pebrecito, como a usted le gusta, y ya sabe usted que ahí tiene la mostaza y el ketchup. Muchas gracias doña María. ¿Quiere de las que están listitas o le frío otras? Si las que tiene están calientitas, deme de esas. Calientitas pues. Tome, ahí usted llénelas a su gusto. Gracias, doña María.
Dejó una de las masas amarillas cuadradas y fritas en la hoja de toalla nova, y comenzó a embadurnar la otra, como tantas veces, con abundante pebre, el que tenía harto tomate y orégano. Y luego, chorreó sobre el picantito los condimentos amarillos y rojos, el sabor que encubría lo magro para semejar la abundancia y engañar a la boca. Tomó la otra sopaipilla, la puso sobre la que había echado los rellenos, y se sentó al borde de la calle a comer. Y mientras, sin prisa, daba la primera mascada cuidando de que nada se cayera, pensaba en sus ganas de pedir dos más, pero se decía que no podía, que en los libros se había ido casi todo, y había que dejar para lo que quedaba del mes, y que más encima iba a ser Navidad; pero que iban a pagar pronto, que podía aguantar hasta los porotos que le tendría su mujer y que comería con avidez cuando comenzara a caer la noche; y que por mientras jugaba a satisfacer su estómago de obrero reteniendo en la boca la masa de harina, el aceite, y la mezcla de sabores que con su ardor le devolvía la energía.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
martes, enero 17, 2006
La no-sencillez de anular el voto.
Para el que escribe, que soy yo mismo, vaya cosa tan rara, los actos eleccionarios tienen importancia. Oh sí, pobre iluso, cae en cuenta que no eres más que una gota en el mar del poder que decides otros. Seguro se te pasa pronto; es sólo la segunda vez que votas, y el gustito de la novedad te hace sentir así.
Bien, la situación es que, por diversos motivos tanto puntuales como absurdos (que pretendía detallar en una especie de manifiesto que nunca hice y no sé si haré; pésimo soy para explicar teóricamente las cosas, y peor con mis decisiones), había decidido hace días antes de la elección, votar nulo. Decisión, por supuesto, criticada de manera simpática por algunos integrantes de mi familia, bacheletistas, (porque los derechistas de la familia -mi abuela materna y una tía- supuestamente votan nulo) que decían que cómo no le daba el voto a la que, a fin de cuentas, "estará con-nosotros" cuatro años. Admito que tampoco pensé en el "bien común", como mi padre que no quería votar por Bachelet pero terminó votando por ella para que su respaldo fuera mayor y le permitiera gobernar mejor. Oh sí, que egoísta soy. Tenía la certeza además de que Bachelet ganaría, salvo que ocurriera una catástrofe, y coincidimos con Sandoval en nuestras apuestas en ese hecho. (desafortunadamente para él, sólo erré en un 0,2% y no en 4%, así que me debe un movimiento sísmico con harto helado de piña)
Ocurre además que el día jueves 12 de enero, como me informa el calendario de Los Simpsons de cien pesos que tengo en frente, venía yo desde Providencia y decidí caminar. Y cuando el Seba se subió a la micro porque quería irse a casa luego, yo seguí caminando. Y vi caminar más gente a mi alrededor, con céntrico destino. Y a todos converger en una Alameda que estaba cortada porque era el acto de cierre de Bachelet, y todos molestos porque había que ir a dar la vuelta hasta la altura del cerro Santa Lucía para poder pasar a mirar el acto; y allí yo, entre las banderas y las risas, caminando por las calles laterales del Barrio Lastarria, y aún indeciso sobre si quedarme al acto o no; y al final me quedé, me quedé entre las banderas, las mujeres risueñas, los vendedores de cerveza y de challas, una pantalla que casi no se veía, y un espectáculo que no recordaba haber visto, y que no era referido a la "armada española", sino que era verme y saberme en una concentración política (dentro de lo que se puede pedir que tenga de política una concentración a estas alturas) en plena Alameda; oh tiempos de mis abuelos y hasta de mi padre, también yo estaba en una de esas. (No logro recordar por qué no asistí a la de Lagos; siendo que, de haber podido votar, habría votado por él en las dos vueltas -y esto no basado en mi pensamiento actual, sino en lo que decía yo en esos días-; pero si recuerdo que me llegó una "manito" de Lagos, que al moverla hacía ruido como de aplausos) El ambiente era lo más divertido... La gente conocía más a Víctor Manuel que a Saiko, la pantalla la veía muy a ratos, el sonido era más esporádico aún; y salvo por los chillidos incontrolables que se desataron cuando la multitud fue enterándose que estaba Miguel Bosé, el público (consideremos que yo estaba a la altura de la automotora que había en la cuadra entre Lastarria y Victoria Subercaseux; no muy cerca del escenario precisamente, y sí cerca de los abnegados -no bajaron nunca las banderas- militantes del Mapu Obrero Campesino; cosa que ni yo sabía que existía) de verdad esperaba a Bachelet. Con un discurso que no escuché muy bien, y que por lo que escuché, tampoco me convenció de cambiar de decisión. Al tratar de irme, un par de sujetos comentaban el acto y uno dijo "se farrearon el acto". Y yo fruncí el ceño al saber que al día siguiente Bachelet (futura Su Excelencia) había dicho algo así como que su gobierno sería de muchos colores.
Llegó el domingo; y si bien no es que el asunto me haya llenado la mente (y otros asuntos me aproblemaron el día anterior, además), de verdad hice lo que se supone que uno debería haber hecho entre viernes y sábado y reflexioné sobre mi voto, concluyendo nuevamente que anularía. Como el insomnio ha sido una constante de estos días, creo haberme dormido a las 5 de la mañana, o algo así, y como tal, ¡obviamente no desperté a las 8 de la mañana a votar! (vaya fracaso... no logré hacerlo en ninguna de las dos elecciones.) De hecho, desperté a las 11 de la mañana, e incluso antes de ir a sufragar (contemos además mis demoras en bañarme, vestirme, y desayunar... Esto último, un acto que había ido olvidando, pero que he ido recuperando con sumo placer) fui a misa. Y sin embargo, mi espíritu no estaba muy conforme con mi decisión, y buscaba en las calles, en el aire, en los rostros, en los letreros, un motivo para ser incluído por Jorge Correa-Sutil entre los votos validamente emitidos.
Terminé llegando a mi mesa como a las 13:30, y fui recibido con un "al fin uno para la 88" por parte del presidente de mesa, y las miradas hastiadas de los vocales, que parecía que hacía bastante rato que no tenían mucho que hacer. Firmé el registro, me entregaron el voto, y me encontré sólo ante la urna y ante la disyuntiva ya detallada en toda esta crónica. Tomé el lápiz, y comenzé a trazar una línea. Crucé por la horizontal del candidato 1. Seguí. Y crucé la del candidato 2. Me detuve, cerré el voto, le pegué la estampilla (podría habérmela robado para mi colección), y deposité un simple voto anulado.
Por cierto, horas más tarde, primero paseando por Conchalí y luego observando las imágenes televisivas, pude observar los festejos bastante efusivos y numerosos de la gente, especialmente de las mujeres. Y a una Malucha Pinto diciendo que ahora, tenemos "matria".
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
(entrega conjunta para elpoleno.blogspot.com y mimamaeslesbiana.blogspot.com)
Bien, la situación es que, por diversos motivos tanto puntuales como absurdos (que pretendía detallar en una especie de manifiesto que nunca hice y no sé si haré; pésimo soy para explicar teóricamente las cosas, y peor con mis decisiones), había decidido hace días antes de la elección, votar nulo. Decisión, por supuesto, criticada de manera simpática por algunos integrantes de mi familia, bacheletistas, (porque los derechistas de la familia -mi abuela materna y una tía- supuestamente votan nulo) que decían que cómo no le daba el voto a la que, a fin de cuentas, "estará con-nosotros" cuatro años. Admito que tampoco pensé en el "bien común", como mi padre que no quería votar por Bachelet pero terminó votando por ella para que su respaldo fuera mayor y le permitiera gobernar mejor. Oh sí, que egoísta soy. Tenía la certeza además de que Bachelet ganaría, salvo que ocurriera una catástrofe, y coincidimos con Sandoval en nuestras apuestas en ese hecho. (desafortunadamente para él, sólo erré en un 0,2% y no en 4%, así que me debe un movimiento sísmico con harto helado de piña)
Ocurre además que el día jueves 12 de enero, como me informa el calendario de Los Simpsons de cien pesos que tengo en frente, venía yo desde Providencia y decidí caminar. Y cuando el Seba se subió a la micro porque quería irse a casa luego, yo seguí caminando. Y vi caminar más gente a mi alrededor, con céntrico destino. Y a todos converger en una Alameda que estaba cortada porque era el acto de cierre de Bachelet, y todos molestos porque había que ir a dar la vuelta hasta la altura del cerro Santa Lucía para poder pasar a mirar el acto; y allí yo, entre las banderas y las risas, caminando por las calles laterales del Barrio Lastarria, y aún indeciso sobre si quedarme al acto o no; y al final me quedé, me quedé entre las banderas, las mujeres risueñas, los vendedores de cerveza y de challas, una pantalla que casi no se veía, y un espectáculo que no recordaba haber visto, y que no era referido a la "armada española", sino que era verme y saberme en una concentración política (dentro de lo que se puede pedir que tenga de política una concentración a estas alturas) en plena Alameda; oh tiempos de mis abuelos y hasta de mi padre, también yo estaba en una de esas. (No logro recordar por qué no asistí a la de Lagos; siendo que, de haber podido votar, habría votado por él en las dos vueltas -y esto no basado en mi pensamiento actual, sino en lo que decía yo en esos días-; pero si recuerdo que me llegó una "manito" de Lagos, que al moverla hacía ruido como de aplausos) El ambiente era lo más divertido... La gente conocía más a Víctor Manuel que a Saiko, la pantalla la veía muy a ratos, el sonido era más esporádico aún; y salvo por los chillidos incontrolables que se desataron cuando la multitud fue enterándose que estaba Miguel Bosé, el público (consideremos que yo estaba a la altura de la automotora que había en la cuadra entre Lastarria y Victoria Subercaseux; no muy cerca del escenario precisamente, y sí cerca de los abnegados -no bajaron nunca las banderas- militantes del Mapu Obrero Campesino; cosa que ni yo sabía que existía) de verdad esperaba a Bachelet. Con un discurso que no escuché muy bien, y que por lo que escuché, tampoco me convenció de cambiar de decisión. Al tratar de irme, un par de sujetos comentaban el acto y uno dijo "se farrearon el acto". Y yo fruncí el ceño al saber que al día siguiente Bachelet (futura Su Excelencia) había dicho algo así como que su gobierno sería de muchos colores.
Llegó el domingo; y si bien no es que el asunto me haya llenado la mente (y otros asuntos me aproblemaron el día anterior, además), de verdad hice lo que se supone que uno debería haber hecho entre viernes y sábado y reflexioné sobre mi voto, concluyendo nuevamente que anularía. Como el insomnio ha sido una constante de estos días, creo haberme dormido a las 5 de la mañana, o algo así, y como tal, ¡obviamente no desperté a las 8 de la mañana a votar! (vaya fracaso... no logré hacerlo en ninguna de las dos elecciones.) De hecho, desperté a las 11 de la mañana, e incluso antes de ir a sufragar (contemos además mis demoras en bañarme, vestirme, y desayunar... Esto último, un acto que había ido olvidando, pero que he ido recuperando con sumo placer) fui a misa. Y sin embargo, mi espíritu no estaba muy conforme con mi decisión, y buscaba en las calles, en el aire, en los rostros, en los letreros, un motivo para ser incluído por Jorge Correa-Sutil entre los votos validamente emitidos.
Terminé llegando a mi mesa como a las 13:30, y fui recibido con un "al fin uno para la 88" por parte del presidente de mesa, y las miradas hastiadas de los vocales, que parecía que hacía bastante rato que no tenían mucho que hacer. Firmé el registro, me entregaron el voto, y me encontré sólo ante la urna y ante la disyuntiva ya detallada en toda esta crónica. Tomé el lápiz, y comenzé a trazar una línea. Crucé por la horizontal del candidato 1. Seguí. Y crucé la del candidato 2. Me detuve, cerré el voto, le pegué la estampilla (podría habérmela robado para mi colección), y deposité un simple voto anulado.
Por cierto, horas más tarde, primero paseando por Conchalí y luego observando las imágenes televisivas, pude observar los festejos bastante efusivos y numerosos de la gente, especialmente de las mujeres. Y a una Malucha Pinto diciendo que ahora, tenemos "matria".
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
(entrega conjunta para elpoleno.blogspot.com y mimamaeslesbiana.blogspot.com)
miércoles, diciembre 28, 2005
Navidad a oscuras
(Acogiendo una sugerencia dejada en www.fotolog.com/elpoleno pondré también aquí el cuento "Navidad a oscuras", que publiqué en el lugar mencionado.)
Gracias al pequeño transistor onda corta que le regaló un padre que no terminaba de comprenderle, don Manuel Aguilar, párroco de La Bayamera, pudo escuchar por Radio Vaticana el saludo de Navidad del Papa Pablo VI. Eso le ayudaba a acompañarse en una fecha solitaria. Solitaria como solitarios eran sus días de sacerdote. Sabía que serían así, pero eso sólo se le había hecho patente cuando llegó enviado por monseñor Amigo a La Bayamera. Recordaba ese primer día, y la "calurosa" bienvenida que le había proporcionado el alcalde, que había mandado clausurar la puerta principal de la parroquia a una hora de llegar, con el pretexto de que la pared del frontis era un peligro de derrumbe, y que ese derrumbe podía ocurrir al abrir la puerta.
Aquel primer gesto sería reflejo de la soledad que le acompañaría en los meses posteriores. Ni siquiera el venir de la capital le atrajo el contacto de los pobladores, quienes en su gran mayoría lo rehuían al verlo pasar. Los únicos que no se cohibían en hablarle eran los de la junta de racionamiento, que cada vez que el sacerdote iba a buscar sus raciones le recibían con una alegría que nadie más le demostraba, pero siempre acompañada de las insinuaciones de “Padrecito, nos dijeron por ahí que se va a la Parroquia de…”, señal de que tampoco estaban muy contentos de su permanencia en el lugar. Permanencia… Esa era la palabra correcta. Difícilmente se podrían usar otros adjetivos que usaban los sacerdotes: “trabajo”, “misión”. El padre Aguilar contaba su feligresía dominical con los dedos de las manos. Y a veces le sobraban dedos.
La emisora de Roma anunció que continuaría sus transmisiones con música, y don Manuel apagó el receptor para comenzar a preparar la misa de Navidad. Comenzó lentamente a desplegar un mantel blanco que doña Lucía le había regalado a su llegada, y con un trapo viejo limpió el altar resquebrajado y las imágenes que quedaban en el templo. Mientras limpiaba, pensaba en si sus avisos de que celebraría la Navidad tendrían eco. No habían faltado las ocasiones en que había celebrado misa solo. Además, en esas fechas, el control era férreo. Doña Lucía, que vivía al frente, no tenía miedo; pero a veces tampoco ella podía ir. Y él no era quien para exigirle a ninguno de sus feligreses. Sabía que, en cada ocasión, se arriesgaban.
Cayó la noche. Don Manuel, cabellera blanca a sus cuarenta años, vio que todo estaba lo mejor arreglado posible; lo mejor que se podía esperar en un templo que se llovía, que tenía tejas caídas, paredes resquebrajadas, y donde faltaba todo, menos oscuridad y soledad. Había electricidad esa noche, y podía considerarse afortunado de encender la bombilla eléctrica que iluminaba el altar. Aunque aún faltaba para la hora que había anunciado, abrió la puerta lateral del templo. Señal de desafío. Desde afuera, música atronadora contestaba y no tenía intenciones de cesar.
La bombilla y los insectos chirriaban. La luz de las estrellas miraba al padre Aguilar, y el padre miraba el reloj; y el reloj, los insectos, la bombilla y el padre veían que nadie llegaba. Al frente no había luz alguna encendida. La música seguía sin cesar reproduciéndose en la sede del partido y en la cantina. Y llegó la hora. Dudó de si hacer algo que no tenía sentido; pero el Salvador tampoco era cosa de razón, y le pedía hacer misa aunque estuviera solo. Buscó la estola, los pocos implementos que trajo en la maleta, y comenzó a cantar. Se aseguró sí de tener una compañía: la foto de su familia se apoyaba en una vela sobre el altar. Mientras el baile y la fiesta parecían estar en su punto álgido, Aguilar se esmeraba en leer el Evangelio. Y se cortó la luz.
La música no pudo continuar. Él sí; sabía el procedimiento de memoria. Además, estaba representando un monólogo. En la oscuridad vio venir las nubes en el cielo, y una gota le apagó la vela en el último amén. Así era la lluvia en el trópico. Impredecible. Se predijo una mala noche tratando de evitar las goteras. Se tendió en el banco que le servía de cama, y se guareció con las frazadas. “Feliz Navidad”, se dijo, antes de cerrar los ojos tristes.
Le acariciaban la cara. Era su madre; la única feliz de verlo sacerdote. Pero le estaba llamando padre, no hijo. La palabra resonaba cada vez más en sus oídos.
Abrió los ojos. Con el rostro perplejo, y los sentidos tratando de reaccionar, vio entonces a doña Lucía a su lado tratando de despertarle. Tras ella, unas personas, veinte quizás, le observaban. Entre ellas, una clase de gente que hace mucho no veía. Niños.
-¿Qué hora es?
-Es la una de la madrugada. Nos preguntábamos si podría celebrar la misa de Navidad.
Adormilado, logró que sus músculos esbozaran una sonrisa. Permítanme despertar, por favor, les dijo, y le ayudaron mientras abría los ojos son creerlo.
Se dirigió al interruptor. Una voz cómplice le dijo:
-No hay luz.
Comprendió entonces, y dejó que el cielo y los ojos de la gente, iluminaran su Navidad a oscuras.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
Gracias al pequeño transistor onda corta que le regaló un padre que no terminaba de comprenderle, don Manuel Aguilar, párroco de La Bayamera, pudo escuchar por Radio Vaticana el saludo de Navidad del Papa Pablo VI. Eso le ayudaba a acompañarse en una fecha solitaria. Solitaria como solitarios eran sus días de sacerdote. Sabía que serían así, pero eso sólo se le había hecho patente cuando llegó enviado por monseñor Amigo a La Bayamera. Recordaba ese primer día, y la "calurosa" bienvenida que le había proporcionado el alcalde, que había mandado clausurar la puerta principal de la parroquia a una hora de llegar, con el pretexto de que la pared del frontis era un peligro de derrumbe, y que ese derrumbe podía ocurrir al abrir la puerta.
Aquel primer gesto sería reflejo de la soledad que le acompañaría en los meses posteriores. Ni siquiera el venir de la capital le atrajo el contacto de los pobladores, quienes en su gran mayoría lo rehuían al verlo pasar. Los únicos que no se cohibían en hablarle eran los de la junta de racionamiento, que cada vez que el sacerdote iba a buscar sus raciones le recibían con una alegría que nadie más le demostraba, pero siempre acompañada de las insinuaciones de “Padrecito, nos dijeron por ahí que se va a la Parroquia de…”, señal de que tampoco estaban muy contentos de su permanencia en el lugar. Permanencia… Esa era la palabra correcta. Difícilmente se podrían usar otros adjetivos que usaban los sacerdotes: “trabajo”, “misión”. El padre Aguilar contaba su feligresía dominical con los dedos de las manos. Y a veces le sobraban dedos.
La emisora de Roma anunció que continuaría sus transmisiones con música, y don Manuel apagó el receptor para comenzar a preparar la misa de Navidad. Comenzó lentamente a desplegar un mantel blanco que doña Lucía le había regalado a su llegada, y con un trapo viejo limpió el altar resquebrajado y las imágenes que quedaban en el templo. Mientras limpiaba, pensaba en si sus avisos de que celebraría la Navidad tendrían eco. No habían faltado las ocasiones en que había celebrado misa solo. Además, en esas fechas, el control era férreo. Doña Lucía, que vivía al frente, no tenía miedo; pero a veces tampoco ella podía ir. Y él no era quien para exigirle a ninguno de sus feligreses. Sabía que, en cada ocasión, se arriesgaban.
Cayó la noche. Don Manuel, cabellera blanca a sus cuarenta años, vio que todo estaba lo mejor arreglado posible; lo mejor que se podía esperar en un templo que se llovía, que tenía tejas caídas, paredes resquebrajadas, y donde faltaba todo, menos oscuridad y soledad. Había electricidad esa noche, y podía considerarse afortunado de encender la bombilla eléctrica que iluminaba el altar. Aunque aún faltaba para la hora que había anunciado, abrió la puerta lateral del templo. Señal de desafío. Desde afuera, música atronadora contestaba y no tenía intenciones de cesar.
La bombilla y los insectos chirriaban. La luz de las estrellas miraba al padre Aguilar, y el padre miraba el reloj; y el reloj, los insectos, la bombilla y el padre veían que nadie llegaba. Al frente no había luz alguna encendida. La música seguía sin cesar reproduciéndose en la sede del partido y en la cantina. Y llegó la hora. Dudó de si hacer algo que no tenía sentido; pero el Salvador tampoco era cosa de razón, y le pedía hacer misa aunque estuviera solo. Buscó la estola, los pocos implementos que trajo en la maleta, y comenzó a cantar. Se aseguró sí de tener una compañía: la foto de su familia se apoyaba en una vela sobre el altar. Mientras el baile y la fiesta parecían estar en su punto álgido, Aguilar se esmeraba en leer el Evangelio. Y se cortó la luz.
La música no pudo continuar. Él sí; sabía el procedimiento de memoria. Además, estaba representando un monólogo. En la oscuridad vio venir las nubes en el cielo, y una gota le apagó la vela en el último amén. Así era la lluvia en el trópico. Impredecible. Se predijo una mala noche tratando de evitar las goteras. Se tendió en el banco que le servía de cama, y se guareció con las frazadas. “Feliz Navidad”, se dijo, antes de cerrar los ojos tristes.
Le acariciaban la cara. Era su madre; la única feliz de verlo sacerdote. Pero le estaba llamando padre, no hijo. La palabra resonaba cada vez más en sus oídos.
Abrió los ojos. Con el rostro perplejo, y los sentidos tratando de reaccionar, vio entonces a doña Lucía a su lado tratando de despertarle. Tras ella, unas personas, veinte quizás, le observaban. Entre ellas, una clase de gente que hace mucho no veía. Niños.
-¿Qué hora es?
-Es la una de la madrugada. Nos preguntábamos si podría celebrar la misa de Navidad.
Adormilado, logró que sus músculos esbozaran una sonrisa. Permítanme despertar, por favor, les dijo, y le ayudaron mientras abría los ojos son creerlo.
Se dirigió al interruptor. Una voz cómplice le dijo:
-No hay luz.
Comprendió entonces, y dejó que el cielo y los ojos de la gente, iluminaran su Navidad a oscuras.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
viernes, diciembre 23, 2005
Retoño.
- Me da una moneda para un pancito para mi y para mi nieto, por favor...
Desde la cuadra anterior, donde estaba esperando pasar aquella complicada esquina, había visto al anciano, que a un costado de la calzada vehicular aguardaba a que se encendiera la luz roja para recorrer con paso lento las ventanillas de los autos en busca de una moneda. Llevaba puesto un sombrero de viejo pascuero, y andaba trayendo un coche, en la parte inferior del cual unas bolsas de feria guardaban algunas de sus pertenencias, supuse.
Cuando llegué cerca de la esquina, y se dirigió desde el pavimento hacia mi, lo primero en que me fijé era en que el coche no llevaba a nadie.
El viejo también se percató, y me habló.
- Se llama Camilo... Tiene dos años, pero todavía le cuesta caminar, se cansa mucho, y por eso lo ando trayendo en este coche. Así además nos hacemos compañía. Vivimos solos; sus papás murieron, y desde entonces es mi retoño... Pido para mi, pero también para él. Compartimos el pan y la casa, y cuando junto hartas monedas, le compro un poco de leche.
No pude evitar mirarle, mirar su gorro cuya parte blanca estaba sucia, el coche vacío... En el cubículo delante de la palanca de cambios, una moneda de quinientos pesos que era parte del vuelto del diario que yacía abandonado en el asiento del lado derecho brilló. La alcancé y se la dí, acompañándola con un imperceptible "tome". Me sonrío y dijo:
- Le diría que le diera las gracias, pero es mudito. Así que yo le agradezco por mi y por él.
El viejo avanzó con su coche entre los autos hacia el que estaba detrás mio. Mientras lo miraba por el espejo retrovisor, el semáforo dio la luz verde. Había que continuar el camino.
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
Desde la cuadra anterior, donde estaba esperando pasar aquella complicada esquina, había visto al anciano, que a un costado de la calzada vehicular aguardaba a que se encendiera la luz roja para recorrer con paso lento las ventanillas de los autos en busca de una moneda. Llevaba puesto un sombrero de viejo pascuero, y andaba trayendo un coche, en la parte inferior del cual unas bolsas de feria guardaban algunas de sus pertenencias, supuse.
Cuando llegué cerca de la esquina, y se dirigió desde el pavimento hacia mi, lo primero en que me fijé era en que el coche no llevaba a nadie.
El viejo también se percató, y me habló.
- Se llama Camilo... Tiene dos años, pero todavía le cuesta caminar, se cansa mucho, y por eso lo ando trayendo en este coche. Así además nos hacemos compañía. Vivimos solos; sus papás murieron, y desde entonces es mi retoño... Pido para mi, pero también para él. Compartimos el pan y la casa, y cuando junto hartas monedas, le compro un poco de leche.
No pude evitar mirarle, mirar su gorro cuya parte blanca estaba sucia, el coche vacío... En el cubículo delante de la palanca de cambios, una moneda de quinientos pesos que era parte del vuelto del diario que yacía abandonado en el asiento del lado derecho brilló. La alcancé y se la dí, acompañándola con un imperceptible "tome". Me sonrío y dijo:
- Le diría que le diera las gracias, pero es mudito. Así que yo le agradezco por mi y por él.
El viejo avanzó con su coche entre los autos hacia el que estaba detrás mio. Mientras lo miraba por el espejo retrovisor, el semáforo dio la luz verde. Había que continuar el camino.
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
jueves, noviembre 17, 2005
Lastre.
"El pasado es un lastre del que es necesario deshacerse", leyó, y se lo tomó en serio.
Compró un globo.
Consiguió gas, tomó cocaví para el camino, y comenzó a inflarlo.
Cuando estuvo listo, en medio del campo verde, miró a lo lejos y partió.
Y mientras avanzaba, iba dejando atrás y olvidando, mientras echaba los sacos al suelo.
Horas después y doscientos kilómetros más allá, mientras caía la tarde y el general Manuel Carranza estaba en medio de sus cavilaciones existenciales en uno de los cerros que rodean a la ciudad de Los Pumas, el ordenanza del general le decía al contuso tripulante del globo aerostático caído, "¿es que no sabe que el lastre es necesario para el equilibrar el globo, idiota?"
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
Compró un globo.
Consiguió gas, tomó cocaví para el camino, y comenzó a inflarlo.
Cuando estuvo listo, en medio del campo verde, miró a lo lejos y partió.
Y mientras avanzaba, iba dejando atrás y olvidando, mientras echaba los sacos al suelo.
Horas después y doscientos kilómetros más allá, mientras caía la tarde y el general Manuel Carranza estaba en medio de sus cavilaciones existenciales en uno de los cerros que rodean a la ciudad de Los Pumas, el ordenanza del general le decía al contuso tripulante del globo aerostático caído, "¿es que no sabe que el lastre es necesario para el equilibrar el globo, idiota?"
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
domingo, noviembre 13, 2005
Cantemos con poleno. (O de las renovaciones en la Plataforma Multimediática Polena)
Cuando yo veía el blog de Bimbo (http://b1mbo.blogspot.com) le envidiaba aquella "mágica" cualidad de tener un video musical que sonaba en su blog. El sujeto nunca quiso decirme cómo se hacía para tener eso.
Tiempo después, la señorita Lucy (http://capullorugoso.blogspot.com) también apareció con un video en su blog. "I like a virgin" era la canción en cuestión, y la sección donde se inscribía ese video era "Cantemos con Oruga". El nombre, lo recuerdo, me hizo reír. Pero después ella sacó la sección. Vaya a saber uno por qué.
Y bien, como adelanté en algún artículo, saqué el contador.
¿Qué le pongo entonces al blog, pensé?
Buscando, buscando, ah, maravillas de la internet, hay sitios que le ayudan a uno a ponerle cuanto adornito quiera a su blog.
¿Videos? ¡Claro que sí, por supuesto que le tenemos!
Entonces no fue más que copiar algunos códigos, buscar, y ahora "Escribiendo el melodrama barato de mi vida" le tiene "Cantemos con Poleno".
Con una canción bien ad-hoc a Poleno, por supuesto.
También el blog de Deportes Melipilla, que ha superado en visitas a su alma mater, le tiene algunas novedades. Véalas en http://deportesmelipilla.blogspot.com
El que se ha ido quedando atrás, en público y en adornitos, pero ya le meteremos más cosas, es el blog de la República Turca de Chipre del Norte. http://republicaturcadechipredelnorte.blogspot.com
Y si revisan los links de www.fotolog.net/elpoleno se encontrarán con más de una sorpresa graciosa.
Espero que esta temporada de calor (maldito sea) sea fructífera en novedades "tecnológicas" y en artículos para la Plataforma Multimediática Polena. Ya estamos pensando en algunas sorpresitas para todos ustedes, amables lectores.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
Tiempo después, la señorita Lucy (http://capullorugoso.blogspot.com) también apareció con un video en su blog. "I like a virgin" era la canción en cuestión, y la sección donde se inscribía ese video era "Cantemos con Oruga". El nombre, lo recuerdo, me hizo reír. Pero después ella sacó la sección. Vaya a saber uno por qué.
Y bien, como adelanté en algún artículo, saqué el contador.
¿Qué le pongo entonces al blog, pensé?
Buscando, buscando, ah, maravillas de la internet, hay sitios que le ayudan a uno a ponerle cuanto adornito quiera a su blog.
¿Videos? ¡Claro que sí, por supuesto que le tenemos!
Entonces no fue más que copiar algunos códigos, buscar, y ahora "Escribiendo el melodrama barato de mi vida" le tiene "Cantemos con Poleno".
Con una canción bien ad-hoc a Poleno, por supuesto.
También el blog de Deportes Melipilla, que ha superado en visitas a su alma mater, le tiene algunas novedades. Véalas en http://deportesmelipilla.blogspot.com
El que se ha ido quedando atrás, en público y en adornitos, pero ya le meteremos más cosas, es el blog de la República Turca de Chipre del Norte. http://republicaturcadechipredelnorte.blogspot.com
Y si revisan los links de www.fotolog.net/elpoleno se encontrarán con más de una sorpresa graciosa.
Espero que esta temporada de calor (maldito sea) sea fructífera en novedades "tecnológicas" y en artículos para la Plataforma Multimediática Polena. Ya estamos pensando en algunas sorpresitas para todos ustedes, amables lectores.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
martes, octubre 25, 2005
Un año de(saprovechado) blog.
Sí, en un día como hoy se cumple un año desde que me aburrí de las frecuentes "comidas de texto" y de los infaltables días en que el servicio de fotolog andaba temperamental (debo reconocer que en el último tiempo este servicio ha mejorado notablemente) y decidí hacerme un blog. "Escribiendo el melodrama barato de mi vida". Hay que decir que el título le sigue viniendo bien al asunto, considerando además que ahora es tan frecuente verme como un pesimista lacrimógeno.
Y sin embargo, creo que este espacio ha sido desaprovechado. Se pudo haber escrito mucho más aquí; y no siempre faltaron las ideas. En el fondo, la causa es un problema endémico del encargado de este blog, su falta de disciplina para poner en texto esas ideas, para darse tiempo en aprovechar de escribir y no perder el tiempo viendo huevadas. Falta la constancia (no confundir con nombres que suenan parecido) y la voluntad; vaya novedad, como si las hubiera tenido alguna vez.
Es entonces ahora, cuando se cumple un año de este blog, que debería pensar seriamente en aprovechar algo más este espacio, usarlo más, no tener tanta "paja" de accesar mi nombre de usuario y contraseña y ponerme a escribir aquí. Vamos a tratar.
Aunque por algunas semanas, el tiempo va a ser escaso. Ya saben, PSU y todo eso.
Mejor sacaré el contador. Además, ya no funciona.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
Y sin embargo, creo que este espacio ha sido desaprovechado. Se pudo haber escrito mucho más aquí; y no siempre faltaron las ideas. En el fondo, la causa es un problema endémico del encargado de este blog, su falta de disciplina para poner en texto esas ideas, para darse tiempo en aprovechar de escribir y no perder el tiempo viendo huevadas. Falta la constancia (no confundir con nombres que suenan parecido) y la voluntad; vaya novedad, como si las hubiera tenido alguna vez.
Es entonces ahora, cuando se cumple un año de este blog, que debería pensar seriamente en aprovechar algo más este espacio, usarlo más, no tener tanta "paja" de accesar mi nombre de usuario y contraseña y ponerme a escribir aquí. Vamos a tratar.
Aunque por algunas semanas, el tiempo va a ser escaso. Ya saben, PSU y todo eso.
Mejor sacaré el contador. Además, ya no funciona.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
sábado, octubre 22, 2005
El día que la ciudad amaneció perdida.
El día que la ciudad amaneció perdida yo desperté tarde. Me quedé dormido, y por lo tanto no pasé por la angustia de tener que salir como extranjero a la calle a ver si tendría que llegar al preu en una micro vieja (si quedaban), en una nueva (si pasaban), en un taxi o en un avión marciano. Sin embargo, ya avanzada más la mañana, y de hecho, luego de que habíamos doblado la curva de la tarde y ya estábamos en PM, tomé dirección al centro de Santiago y me dispuse a ver en qué podría irme. Claro, con esto de cambiar los buses y las administraciones de las líneas, resultaba natural temer alguna clase de descalabro de proporciones en el transporte. Bien, salgo a Independencia, y veo bastante (para ser un sábado al mediodía) gente en el paradero. Mala señal; ya que lo más probable es que estuvieran pasando pocas micros. Bueno, llego al paradero de siempre, cuando desde Teniente Ponce veo salir una 104... ¿Una 104? Sí, así es, una 104, recorrido desaparecido que pasaba por la casa de mi abuela, y que ahora, por algún motivo, venía a pasar por la esquina donde tomo micro, y oh sorpresa, ahora hay una micro que se va por Santa Rosa. Bien, yo mirando Independencia, esperando algo, y veo venir por el lado contrario una de las micros nuevas, bastante llena. Al parecer la gente estaba atraída por la novedad, o pasaban tan pocas que eso explicaba el gentío. La primera en venir de mi lado era una 417, amarilla normal, que no quise tomar porque me daba flojera caminar desde Merced. Luego vinieron las restantes micros que usan San Antonio, lo que me hizo pensar en que existía una especie de coordinación central que mandaba a todas las micros, y oh, planes maquiavélicos. xD Bueno, me subí a un 411, amarilla, conocida por mi, salvo porque el chofer iba de camisa y corbata, y me dio un boleto desconocido. "¡Buen viaje! TranSantiago Súbete", todo rojo el boleto. Oh, sorpresa; uno más para la colección. Planeaba leer en mi viaje, pero no lo hice; mi mirada y yo nos entretuvimos mirando las micros nuevas, las gentes sorprendidas, y todo este ambiente tan raro de hoy.
Bien. Bajé, y me fui a encontrar con María. Luego subimos a ver micros. Y oh sorpresa, mirando micros en Bandera, encontré a alguien (pero eso es otra historia...). Bien, en Bandera el panorama era de caos, ante todo por el lío de que los buses articulados no caben por el paso, y la mayoría de los buses nuevos no estaban pasando por Bandera. Entonces, como además parece que todo Santiago había salido a la calle, o algo así, porque en los paraderos había mucha gente, había hordas esperando subirse a cualquier micro. Misma situación se observaba en la Alameda, donde una confusión de micros verdes, rosadas y amarillas, muchas de ellas al parecer desprevenidas, cosa notoria por los letreros a mano y recorridos anunciados con pintura blanca, pasaban por la principal arteria vial de Santiago.
Pasó la tarde, y cuando fue la hora de volver a casa, fui al paradero céntrico tradicional (y no oficial) a tratar de encontrar una micro en la que volver. El panorama era desolador. Debido a que justamente el paso nivel de Bandera con San Diego es el único en el que no caben los buses "oruga", (jiji) la cantidad de buses que pasaba por Bandera era exigua, y casi todos de Renca. Me fui entonces unas cuadras al poniente, por donde se suponía que pasaban las nuevas micros. Cuando ya me iba a volver a Bandera a ver si pasaba una de las viejas amarillas, a lo lejos se vio venir una 139 de esas verdes de tamaño "normal", con destino Quilicura, nuevecita de paquete. Y llena de gente. En fin, la hice parar igual. La puerta se abrió lentamente, y al subir, una pléyade de choferes nos saludó a quienes subimos, y es más, nos dijeron que por ese día el transporte era gratis. El caballero que subió detrás mio creía estar siendo objeto de una broma de Video Match al oír eso, pero cuando se lo terminó por creer, dijo "al fin una hueá gratis en Chile".
El viaje fue lento, muy lento, mirando las calles céntricas llenas de gente estupefacta y sin tener mucha idea de qué hacer. No faltó quien quiso bajarse a mitad de cuadra, y como no le pararon, empezó a echar chuchadas varias al "operador". Pero quizás el caso más emblemático fue el de aquel energúmeno que en Mapocho quiso que le pararan en la tercera pista, y al ver que no le hacían caso a su majestad y ni pensaban en abrirle la puerta donde no se debe, comenzó a golpear el bus, hacer gestos con las manos, y putear a la micro y a su chofer. Los asientos, escasos. La gente se apelotonaba adelante como si el torniquete del cobrador se la fuera a comer. Y para sorpresa de todos, subió un joven en silla de ruedas. El espacio para poner éstas demostró su utilidad aquí, y todos quienes se afirmaban en ese sector del bus hubieron de buscar nuevas ubicaciones.
Una experiencia un tanto extraña la de andar en un bus nuevo, pero a la que habrá que acostumbrarse, aunque no sé cómo irá a ser la relación entre las gentes y sus nuevos buses. Mi primera visión es algo pesimista, pero quizás las cosas cambien cuando la ciudad no amanezca tan perdida con esta invasión albiverde que se nos viene encima.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
Bien. Bajé, y me fui a encontrar con María. Luego subimos a ver micros. Y oh sorpresa, mirando micros en Bandera, encontré a alguien (pero eso es otra historia...). Bien, en Bandera el panorama era de caos, ante todo por el lío de que los buses articulados no caben por el paso, y la mayoría de los buses nuevos no estaban pasando por Bandera. Entonces, como además parece que todo Santiago había salido a la calle, o algo así, porque en los paraderos había mucha gente, había hordas esperando subirse a cualquier micro. Misma situación se observaba en la Alameda, donde una confusión de micros verdes, rosadas y amarillas, muchas de ellas al parecer desprevenidas, cosa notoria por los letreros a mano y recorridos anunciados con pintura blanca, pasaban por la principal arteria vial de Santiago.
Pasó la tarde, y cuando fue la hora de volver a casa, fui al paradero céntrico tradicional (y no oficial) a tratar de encontrar una micro en la que volver. El panorama era desolador. Debido a que justamente el paso nivel de Bandera con San Diego es el único en el que no caben los buses "oruga", (jiji) la cantidad de buses que pasaba por Bandera era exigua, y casi todos de Renca. Me fui entonces unas cuadras al poniente, por donde se suponía que pasaban las nuevas micros. Cuando ya me iba a volver a Bandera a ver si pasaba una de las viejas amarillas, a lo lejos se vio venir una 139 de esas verdes de tamaño "normal", con destino Quilicura, nuevecita de paquete. Y llena de gente. En fin, la hice parar igual. La puerta se abrió lentamente, y al subir, una pléyade de choferes nos saludó a quienes subimos, y es más, nos dijeron que por ese día el transporte era gratis. El caballero que subió detrás mio creía estar siendo objeto de una broma de Video Match al oír eso, pero cuando se lo terminó por creer, dijo "al fin una hueá gratis en Chile".
El viaje fue lento, muy lento, mirando las calles céntricas llenas de gente estupefacta y sin tener mucha idea de qué hacer. No faltó quien quiso bajarse a mitad de cuadra, y como no le pararon, empezó a echar chuchadas varias al "operador". Pero quizás el caso más emblemático fue el de aquel energúmeno que en Mapocho quiso que le pararan en la tercera pista, y al ver que no le hacían caso a su majestad y ni pensaban en abrirle la puerta donde no se debe, comenzó a golpear el bus, hacer gestos con las manos, y putear a la micro y a su chofer. Los asientos, escasos. La gente se apelotonaba adelante como si el torniquete del cobrador se la fuera a comer. Y para sorpresa de todos, subió un joven en silla de ruedas. El espacio para poner éstas demostró su utilidad aquí, y todos quienes se afirmaban en ese sector del bus hubieron de buscar nuevas ubicaciones.
Una experiencia un tanto extraña la de andar en un bus nuevo, pero a la que habrá que acostumbrarse, aunque no sé cómo irá a ser la relación entre las gentes y sus nuevos buses. Mi primera visión es algo pesimista, pero quizás las cosas cambien cuando la ciudad no amanezca tan perdida con esta invasión albiverde que se nos viene encima.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
lunes, octubre 17, 2005
Discurso anual 2005.
A ver... Desde hace 2 o 3 años (pensándolo después del día 15, no me acordaba exactamente desde cuando lo hago, pero creo que son 3 años), acostumbro escribir un discurso para el día de mi cumpleaños; y no precisamente para festejarme a mi mismo. Las veces anteriores el discurso tenía una distribución limitada, sin embargo, si esta vez lo hice público en la celebración de mi cumpleaños, no veo por qué no ponerlo en el blog...
Santiago, 15 de octubre de 2005
Estimada gente:
La literatura no sirve de nada, pero nos vuelve más lúcidos. Quizás en mi infancia tuve el error o el acierto (es tan subjetivo definir qué fue) de leer demasiada literatura, y es más, leerla a escondidas, como si se tratase de dictadura perseguidora, cuando no era más que mi insomnio que no quería irse a dormir cuando lo mandaban. Creo que eso produjo demasiada lucidez en mi, que si bien no ha servido de mucho para hacerme cambiar, o para dejar de llegar tarde (la última frase también tiene un sentido metafórico, y más de alguien bien lo sabe), al menos sirve para darse cuenta… De algo, supongo.
Mientras me sentaba a intentar escribir esto recibí con sorpresa una encomienda, “urgente”. Y yo, con mi urgencia tantas veces desaprovechada, me pregunté una vez más por qué cierta gente (más hasta de lo que yo mismo creo) me quiere tanto. Es una pregunta que no he sido capaz de responderme, y en parte me atormenta, porque después de años (quizás los mismos tres que llevo aburriendo gente con mis discursos de 15 de octubre) sigo sin acostumbrarme a ello. Sigo quedándome pegado en lo que fue, y por eso reitero las preguntas y los actos. Y quizás este momento tan extraño, este día tan raro para mi en el que cumplo 18 años (aunque los cambios no sean muchos, prefiero darle importancia, a ver si sirve de algo), sea el momento de salir un poco, un poquito, del pasado refugiante. O al menos dejar de hacerme esa pregunta, porque sé que no tiene respuesta; que la respuesta posible, la única, son mis propios actos.
Despertar quizás sea la moraleja del día. Pero surgen nuevas preguntas. ¿Despertar a qué? ¿Para qué despertar, si es más fácil dormir? ¡Ah, dije la palabra clave!... Lo fácil. Si media vida me he ido por ese camino, huyendo de todo. ¿Entonces por qué despertar?
¿Hay algo todavía a lo que despertar?
Contraviniendo todo mi bien armado sistema de estabilidad construido, al parecer sí lo hay. Aunque incluye el riesgo de caerse del catre.
¿Despertar a qué entonces?
Tan simple como despertar a la idea que se pasa por la mente, a la causa tonta que a uno se le ocurre, a la cara triste que le preocupó por un segundo, al árbol que justo esa mañana pareciera ser más verde que otras mañanas, cuando es el mismo árbol de todos los días, ese mismo de la esquina. Despertar al amigo que olvidamos creyendo que era un imbécil, y al imbécil que olvidamos cuando nos dimos cuenta que podía ser un amigo. A la canción que nos hizo temblar la cara, al lugar que nos agradó y quisiéramos volver. A los conocidos que saludamos con la cara ojerosa y la palabra balbuceante cada mañana, y a los que aún no aparecen pero en el banco de la plaza se les podría ocurrir preguntarte la hora, y luego preguntarte tu nombre.
Despertar entonces a lo más simple y a lo más sagrado. A la vida. A la vida; todo y sólo eso.
¿Y para qué? Porque supongo que todavía vale la pena. Todavía puede servir de algo.
Creo entonces que en este día, más que hablar de votaciones, mis futuros viajes a países raros (que ojalá algún día se realicen; escúchanos Señor te rogamos), sueños y pesares; lo importante es que es una oportunidad más de despertar. Un día más para despertar; aunque me falten argumentos teóricos para sustentarlo, y esto no sea más que unas cuantas palabras.
Y al menos por un día, ver si aprendí (puede reemplazarse por un “aprendimos”, pero creo que al menos yo debo bastarme con tomarlo para mi alguna vez) la lección.
Saludos... Y os agradezco muy cordialmente vuestra amistad.
Eduardo Esteban Peñailillo Barra
Conchalí, Santiago, Chile.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo Barra.
Santiago, 15 de octubre de 2005
Estimada gente:
La literatura no sirve de nada, pero nos vuelve más lúcidos. Quizás en mi infancia tuve el error o el acierto (es tan subjetivo definir qué fue) de leer demasiada literatura, y es más, leerla a escondidas, como si se tratase de dictadura perseguidora, cuando no era más que mi insomnio que no quería irse a dormir cuando lo mandaban. Creo que eso produjo demasiada lucidez en mi, que si bien no ha servido de mucho para hacerme cambiar, o para dejar de llegar tarde (la última frase también tiene un sentido metafórico, y más de alguien bien lo sabe), al menos sirve para darse cuenta… De algo, supongo.
Mientras me sentaba a intentar escribir esto recibí con sorpresa una encomienda, “urgente”. Y yo, con mi urgencia tantas veces desaprovechada, me pregunté una vez más por qué cierta gente (más hasta de lo que yo mismo creo) me quiere tanto. Es una pregunta que no he sido capaz de responderme, y en parte me atormenta, porque después de años (quizás los mismos tres que llevo aburriendo gente con mis discursos de 15 de octubre) sigo sin acostumbrarme a ello. Sigo quedándome pegado en lo que fue, y por eso reitero las preguntas y los actos. Y quizás este momento tan extraño, este día tan raro para mi en el que cumplo 18 años (aunque los cambios no sean muchos, prefiero darle importancia, a ver si sirve de algo), sea el momento de salir un poco, un poquito, del pasado refugiante. O al menos dejar de hacerme esa pregunta, porque sé que no tiene respuesta; que la respuesta posible, la única, son mis propios actos.
Despertar quizás sea la moraleja del día. Pero surgen nuevas preguntas. ¿Despertar a qué? ¿Para qué despertar, si es más fácil dormir? ¡Ah, dije la palabra clave!... Lo fácil. Si media vida me he ido por ese camino, huyendo de todo. ¿Entonces por qué despertar?
¿Hay algo todavía a lo que despertar?
Contraviniendo todo mi bien armado sistema de estabilidad construido, al parecer sí lo hay. Aunque incluye el riesgo de caerse del catre.
¿Despertar a qué entonces?
Tan simple como despertar a la idea que se pasa por la mente, a la causa tonta que a uno se le ocurre, a la cara triste que le preocupó por un segundo, al árbol que justo esa mañana pareciera ser más verde que otras mañanas, cuando es el mismo árbol de todos los días, ese mismo de la esquina. Despertar al amigo que olvidamos creyendo que era un imbécil, y al imbécil que olvidamos cuando nos dimos cuenta que podía ser un amigo. A la canción que nos hizo temblar la cara, al lugar que nos agradó y quisiéramos volver. A los conocidos que saludamos con la cara ojerosa y la palabra balbuceante cada mañana, y a los que aún no aparecen pero en el banco de la plaza se les podría ocurrir preguntarte la hora, y luego preguntarte tu nombre.
Despertar entonces a lo más simple y a lo más sagrado. A la vida. A la vida; todo y sólo eso.
¿Y para qué? Porque supongo que todavía vale la pena. Todavía puede servir de algo.
Creo entonces que en este día, más que hablar de votaciones, mis futuros viajes a países raros (que ojalá algún día se realicen; escúchanos Señor te rogamos), sueños y pesares; lo importante es que es una oportunidad más de despertar. Un día más para despertar; aunque me falten argumentos teóricos para sustentarlo, y esto no sea más que unas cuantas palabras.
Y al menos por un día, ver si aprendí (puede reemplazarse por un “aprendimos”, pero creo que al menos yo debo bastarme con tomarlo para mi alguna vez) la lección.
Saludos... Y os agradezco muy cordialmente vuestra amistad.
Eduardo Esteban Peñailillo Barra
Conchalí, Santiago, Chile.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo Barra.
sábado, octubre 01, 2005
¿Intuición?
A mi se me olvida que hay cosas que hay que hacer o cambiar de tanto en tanto. Por seguridad y por sanidad mental.
El problema es que yo no tengo sanidad mental. Y en el punto anterior: O soy inseguro, o soy despistado.
Bien... Súper bien.
Sin embargo, al parecer mi intuición sí funciona.
Mi intuición; o quizás sea más exacto decir, mi capacidad de asociar elementos lógicos o probablidades. Eso no excluye que a veces parezca más bien una asociación de incoherencias.
O achunte, si andan ahorrativos de palabras.
Alguna gente agradecería esa clase de atributos, aunque fuera en algunas ocasiones de poca importancia. Yo sinceramente me lo tomo con una mezcla de temor e incredulidad. ¿Temor? Pero claro. O sea, toparse de repente con que uno termina por haberse enterado con anticipación de cosas que suceden luego... A mi me deja perplejo.
Aunque a veces, tanto va el cántaro al agua, que pasa.
Tanto esperar un suceso; y no sólo esperar, decir que va a ocurrir, decir que es inevitable... Por supuesto que puede llevar a que ocurra.
Así caminaba yo.
Dirigía mis pasos a casa; buenos libros y bolsa del pan en la mano, como si fuera una escena anticipatoria, pero no lo era...
Entonces pensé "¿y sí?".
Crucé.
Y sí.
Con levantar la mirada bastó para confirmar, para ver, para que cayera el ladrillazo, para asociar y lanzar hipótesis, para perder, para que el suelo se hundiera un poco. Con voltear un poco la cabeza fue suficiente para darse cuenta una vez más que no me es posible borrar; aunque supere. Aunque nada sea lo mismo.
Por supuesto que no lo es.
El alelamiento dio paso a un patear el suelo cada vez que algo así ocurre.
Pero igual quedan resabios de sensaciones.
Hay cosas que a uno le siguen gustando de todos modos.
Malditas imágenes y sensaciones encantadoras; perturbadora sidra de manzana que tiende a envenenarme un poco el alma de tanto en tanto.
Y yo no-creyendo en mi intuición, por creer en otras cosas.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
El problema es que yo no tengo sanidad mental. Y en el punto anterior: O soy inseguro, o soy despistado.
Bien... Súper bien.
Sin embargo, al parecer mi intuición sí funciona.
Mi intuición; o quizás sea más exacto decir, mi capacidad de asociar elementos lógicos o probablidades. Eso no excluye que a veces parezca más bien una asociación de incoherencias.
O achunte, si andan ahorrativos de palabras.
Alguna gente agradecería esa clase de atributos, aunque fuera en algunas ocasiones de poca importancia. Yo sinceramente me lo tomo con una mezcla de temor e incredulidad. ¿Temor? Pero claro. O sea, toparse de repente con que uno termina por haberse enterado con anticipación de cosas que suceden luego... A mi me deja perplejo.
Aunque a veces, tanto va el cántaro al agua, que pasa.
Tanto esperar un suceso; y no sólo esperar, decir que va a ocurrir, decir que es inevitable... Por supuesto que puede llevar a que ocurra.
Así caminaba yo.
Dirigía mis pasos a casa; buenos libros y bolsa del pan en la mano, como si fuera una escena anticipatoria, pero no lo era...
Entonces pensé "¿y sí?".
Crucé.
Y sí.
Con levantar la mirada bastó para confirmar, para ver, para que cayera el ladrillazo, para asociar y lanzar hipótesis, para perder, para que el suelo se hundiera un poco. Con voltear un poco la cabeza fue suficiente para darse cuenta una vez más que no me es posible borrar; aunque supere. Aunque nada sea lo mismo.
Por supuesto que no lo es.
El alelamiento dio paso a un patear el suelo cada vez que algo así ocurre.
Pero igual quedan resabios de sensaciones.
Hay cosas que a uno le siguen gustando de todos modos.
Malditas imágenes y sensaciones encantadoras; perturbadora sidra de manzana que tiende a envenenarme un poco el alma de tanto en tanto.
Y yo no-creyendo en mi intuición, por creer en otras cosas.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
domingo, septiembre 04, 2005
Mi tesoro enfermo.
Me arrepiento de las palabras
Que te regalé
De decisiones que sin pensar
lastomé por tí
De abrumadoras sombras
Que para tí compré
Hoy te desheredo
Mi tesoro enfermo
En un mar de vientos
Mi tesoro enfermo
No quiero hablar demasiado
De la verdad
Que me hizo mentir
De sueños sin descanso
Que hablan de muerte y de sed
Y de secretos sordos
Que nunca supe oír
Hoy te desheredo
Mi tesoro enfermo
En un mar de vientos
Mi tesoro enfermo
Me voy de viaje por el infierno
Cielo, Mar y Tierra
Me sobra el Tiempo...
(Los Tres, "Te desheredo")
No tengo plata. Tengo unos cuantos libros, unos cuantos escritos, otras tantas cartas llegadas desde demasiados lugares del mundo si consideramos lo escaso que conozco de este; que conozco, no que sé, que son cosas muy distintas ciertamente. Mi madre insiste en que la cama es mía y mi padre insiste en que el notebook es mio, pero supongo que todavía no acabo de entender o de querer entender eso, algo así como que parte del "no" no entendiste. A lo que voy -siempre yo con mis rodeos- es que no va a lo material la palabra cuando me subo al monte de las afirmaciones o bien llego a la oficina de las declaraciones sin sentido -elíjase la metáfora que se prefiera- y postulo tener un tesoro. Supongo que hay alguna gente que lo cree. Una herencia, pero mejor quedémonos con el término tesoro. Le podemos anexar el adjetivo enfermo si queremos, si se considera que también es fruto de un entramado que se desarrolló enfermizamente en algunos de sus aspectos más importantes, quizás podríamos mencionar entre ellos el silencio y un sentido pésimo de la auto valía, además de la facilidad del fracaso, pero no es de esta estructura que iba a hablar, sino del sentido del tesoro; y voy a dejar de tratarme mal para postular "again" que sí existe, que sí está, y que bueno, de tanto en tanto lo reparto, contraviniendo mi puto egoísmo.
El problema, mis queridos lectores (si es que llega a caer alguien por aquí) es cuando uno lanza las monedas y nadie las recoge. ¿Qué se hace en esos casos? Y yo debo decir que he sido muy tonto y muy ciego en ese aspecto, porque yo he lanzado las monedas en medio de las calles de Montecarlo, sin darme cuenta que en Kiev las necesitaban más. Pésima analogía para decir que la repartición de mi tesoro, de mi mismo, de mi amistad, o como quieran plantearla, ha sido hecha casi tan mal como la distribución chilena del ingreso. Ante todo porque me he confiado, porque me he acostumbrado, porque perdí ese sentido de la desesperación de la soledad (sólo en parte lo perdí) y me acostumbré a que existía gente al lado mío, cosa que en su largo tiempo no estuvo clara, es más, no existía. Y al acostumbrarme, perdí la necesidad de reafirmarlo, y también cerré los ojos; porque es eso lo que nos pasa cuando nos acostumbramos. Entonces sólo abrí la puerta; de hecho, estaba pasándolo genial abriéndole la puerta a tanta gente. La casa estaba limpia, había mucho que comer y que beber; por favor, adelante. Pero en un momento el anfitrión se dio cuenta que ciertos invitados sólo se le acercaban a hablar para pedirle más vino y más queso. No era esa la idea. Se los aclaró. No escucharon.
Por eso cree que hizo bien en echarlos, o en intentar hacerlo. En desheredarlos de su tesoro enfermo. Sí, es cierto, probablemente magnifica la situación y todo esto da lo mismo, y nuevamente me sumerjo en un mar de puras tonteras; pero es un tema que me importa, que necesito hacer palabra, para que me deje de rondar como sombra. Soy orgulloso, está bien; nadie me dio el derecho a declararme juez, a dictar sentencia, a ser tribunal y parte. Pero es mi tesoro y la huevada es mía. Si tengo que cerrar las puertas lo voy a hacer, aunque sé que nunca sería como antes, algo no puede volver a un punto que quedó al lado izquierdo del plano cartesiano, ni aún queriendo... No, no sería lo mismo, y probablemente sea un alivio que no pueda volver a ser igual, porque lo que menos quiero en la vida es retrotraerme al punto 10, o al punto 11, aunque haya cosas que eche de menos de allí, aunque probablemente haya sido mucho menos condenable y mucho más amable.
La cosa es que supuestamente he firmado ciertos decretos de desheredo, aunque cada uno o dos días esté dudando de si debería hacerlo, y probablemente si los objetos del decreto se acercaran a pedir una apelación les sería concedida, por más que creo que no lo harán, y soy así de claro. Aunque todo esto me ha llevado a pensar algo que termina por reafirmarme en el túnel que le decía al señor que llega atrasado en el tren: aquello de saber lo que debo hacer y no hacerlo. Claro, cierro la puerta a algunos casos. Pero debería abrirla para muchos más, y no lo hago, por temor a...
Tampoco voy a ponerme a hablar de un viaje por el infierno. No, qué infierno, si no lo conozco. (Y no estoy siendo irónico) Sólo quisiera terminar, con un mensaje muy particular, que era simplemente el decirte que más allá de las características del viaje, que tus pasos de pinguina me sigan es algo que resulta reconfortante, quizás demasiado agradable (aunque creo que demasiado no es el término correcto), y un poco extraño para mi, pero espero no hacerlo tan mal.
Ante todo, espero no acostumbrarme. Creo que aunque pueda resultar un poco duro será mejor. Tanto si hay principio, como si hay final. Acostumbradas, podrían marchitarse las flores de Nederland.
Eso. Gracias.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
Que te regalé
De decisiones que sin pensar
lastomé por tí
De abrumadoras sombras
Que para tí compré
Hoy te desheredo
Mi tesoro enfermo
En un mar de vientos
Mi tesoro enfermo
No quiero hablar demasiado
De la verdad
Que me hizo mentir
De sueños sin descanso
Que hablan de muerte y de sed
Y de secretos sordos
Que nunca supe oír
Hoy te desheredo
Mi tesoro enfermo
En un mar de vientos
Mi tesoro enfermo
Me voy de viaje por el infierno
Cielo, Mar y Tierra
Me sobra el Tiempo...
(Los Tres, "Te desheredo")
No tengo plata. Tengo unos cuantos libros, unos cuantos escritos, otras tantas cartas llegadas desde demasiados lugares del mundo si consideramos lo escaso que conozco de este; que conozco, no que sé, que son cosas muy distintas ciertamente. Mi madre insiste en que la cama es mía y mi padre insiste en que el notebook es mio, pero supongo que todavía no acabo de entender o de querer entender eso, algo así como que parte del "no" no entendiste. A lo que voy -siempre yo con mis rodeos- es que no va a lo material la palabra cuando me subo al monte de las afirmaciones o bien llego a la oficina de las declaraciones sin sentido -elíjase la metáfora que se prefiera- y postulo tener un tesoro. Supongo que hay alguna gente que lo cree. Una herencia, pero mejor quedémonos con el término tesoro. Le podemos anexar el adjetivo enfermo si queremos, si se considera que también es fruto de un entramado que se desarrolló enfermizamente en algunos de sus aspectos más importantes, quizás podríamos mencionar entre ellos el silencio y un sentido pésimo de la auto valía, además de la facilidad del fracaso, pero no es de esta estructura que iba a hablar, sino del sentido del tesoro; y voy a dejar de tratarme mal para postular "again" que sí existe, que sí está, y que bueno, de tanto en tanto lo reparto, contraviniendo mi puto egoísmo.
El problema, mis queridos lectores (si es que llega a caer alguien por aquí) es cuando uno lanza las monedas y nadie las recoge. ¿Qué se hace en esos casos? Y yo debo decir que he sido muy tonto y muy ciego en ese aspecto, porque yo he lanzado las monedas en medio de las calles de Montecarlo, sin darme cuenta que en Kiev las necesitaban más. Pésima analogía para decir que la repartición de mi tesoro, de mi mismo, de mi amistad, o como quieran plantearla, ha sido hecha casi tan mal como la distribución chilena del ingreso. Ante todo porque me he confiado, porque me he acostumbrado, porque perdí ese sentido de la desesperación de la soledad (sólo en parte lo perdí) y me acostumbré a que existía gente al lado mío, cosa que en su largo tiempo no estuvo clara, es más, no existía. Y al acostumbrarme, perdí la necesidad de reafirmarlo, y también cerré los ojos; porque es eso lo que nos pasa cuando nos acostumbramos. Entonces sólo abrí la puerta; de hecho, estaba pasándolo genial abriéndole la puerta a tanta gente. La casa estaba limpia, había mucho que comer y que beber; por favor, adelante. Pero en un momento el anfitrión se dio cuenta que ciertos invitados sólo se le acercaban a hablar para pedirle más vino y más queso. No era esa la idea. Se los aclaró. No escucharon.
Por eso cree que hizo bien en echarlos, o en intentar hacerlo. En desheredarlos de su tesoro enfermo. Sí, es cierto, probablemente magnifica la situación y todo esto da lo mismo, y nuevamente me sumerjo en un mar de puras tonteras; pero es un tema que me importa, que necesito hacer palabra, para que me deje de rondar como sombra. Soy orgulloso, está bien; nadie me dio el derecho a declararme juez, a dictar sentencia, a ser tribunal y parte. Pero es mi tesoro y la huevada es mía. Si tengo que cerrar las puertas lo voy a hacer, aunque sé que nunca sería como antes, algo no puede volver a un punto que quedó al lado izquierdo del plano cartesiano, ni aún queriendo... No, no sería lo mismo, y probablemente sea un alivio que no pueda volver a ser igual, porque lo que menos quiero en la vida es retrotraerme al punto 10, o al punto 11, aunque haya cosas que eche de menos de allí, aunque probablemente haya sido mucho menos condenable y mucho más amable.
La cosa es que supuestamente he firmado ciertos decretos de desheredo, aunque cada uno o dos días esté dudando de si debería hacerlo, y probablemente si los objetos del decreto se acercaran a pedir una apelación les sería concedida, por más que creo que no lo harán, y soy así de claro. Aunque todo esto me ha llevado a pensar algo que termina por reafirmarme en el túnel que le decía al señor que llega atrasado en el tren: aquello de saber lo que debo hacer y no hacerlo. Claro, cierro la puerta a algunos casos. Pero debería abrirla para muchos más, y no lo hago, por temor a...
Tampoco voy a ponerme a hablar de un viaje por el infierno. No, qué infierno, si no lo conozco. (Y no estoy siendo irónico) Sólo quisiera terminar, con un mensaje muy particular, que era simplemente el decirte que más allá de las características del viaje, que tus pasos de pinguina me sigan es algo que resulta reconfortante, quizás demasiado agradable (aunque creo que demasiado no es el término correcto), y un poco extraño para mi, pero espero no hacerlo tan mal.
Ante todo, espero no acostumbrarme. Creo que aunque pueda resultar un poco duro será mejor. Tanto si hay principio, como si hay final. Acostumbradas, podrían marchitarse las flores de Nederland.
Eso. Gracias.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
sábado, agosto 06, 2005
"No podemos olvidarnos"
(A esto le llaman "escribir con la guata")
No podemos olvidarnos de la pobreza que vieron nuestros ojos cuando éramos menos de lo que seremos. No debemos olvidarnos de los artilugios que nos van a parecer ridículos cuando habitemos la tierra del futuro promisorio. El olvido será la forma más barata de vender nuestra alma; porque lo que nos rodeó es también lo que fuimos, y lo que somos.
No podemos olvidarnos de la abuela que pasó con el bastón en ristre apenas; del diario que que le poníamos a los zapatos cuando se mojaban; de la tierra con que jugamos cuando chicos. Porque aunque nuestra vejez estuviera libre de arrugas, tengamos auto para no empaparnos en la lluvia, y la infancia se nos quede atrás, lo que hemos sido es nuestra alma nuestra puta alma, nuestra maldita bendita alma. La única demostración que somos más que un código de barras.
No nos olvidemos de esa micro que se quedó en panne, y de la que nos reíremos pos oye en el futuro, teniendo en frente una mesa bien servida. Mil veces más pura será la sonrisa que pusimos en el rostro al ver que venía alguien conocido en el asiento de atrás, y nos fuimos conversando parados en el siguiente bus que se llenó.
Que los ojos de la muchacha a la que besamos sonrojados en una plaza no pesen menos que la silicona de las tetas de la modelo que nos tiraremos en el departamento del piso catorceavo, y que la torpeza de los labios de la chiquilla no la desprecien las técnicas del Kamasutra de la pantera rubia que pretende arrancarte hasta el último sorbo de orgasmo y el último billete de la billetera de cuero. Que no se nos olvide el ruido AM de la radio a pilas en el mundo del impecable sonido del disco compacto.
Porque todo va pasando muy rápido, y se nos fueron los abuelos, los tíos, los padres y la familia, y terminamos por enterarnos al leer una carta del cementerio pidiendo reducirlos por falta de espacio. Porque se nos fue la vida en ser jóvenes, y nunca nos dimos cuenta que las arrugas del viejo las causan el llorar y el reír, que no son más que vivir. Nos obnubilamos en el futuro, lo dimos todo a plazo, y al final nos quedamos vacíos.
Que no se nos olvide el mar en la ciudad, el valle en la playa, el río en el cerro, el amigo en el tren, lo que fuimos en lo que seremos. Que al fin y al cabo esto es todo lo que tenemos, y el tiempo que nos dan para atraparlo entre estas manos que siempre son muy pequeñas, se nos hace nada.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
No podemos olvidarnos de la pobreza que vieron nuestros ojos cuando éramos menos de lo que seremos. No debemos olvidarnos de los artilugios que nos van a parecer ridículos cuando habitemos la tierra del futuro promisorio. El olvido será la forma más barata de vender nuestra alma; porque lo que nos rodeó es también lo que fuimos, y lo que somos.
No podemos olvidarnos de la abuela que pasó con el bastón en ristre apenas; del diario que que le poníamos a los zapatos cuando se mojaban; de la tierra con que jugamos cuando chicos. Porque aunque nuestra vejez estuviera libre de arrugas, tengamos auto para no empaparnos en la lluvia, y la infancia se nos quede atrás, lo que hemos sido es nuestra alma nuestra puta alma, nuestra maldita bendita alma. La única demostración que somos más que un código de barras.
No nos olvidemos de esa micro que se quedó en panne, y de la que nos reíremos pos oye en el futuro, teniendo en frente una mesa bien servida. Mil veces más pura será la sonrisa que pusimos en el rostro al ver que venía alguien conocido en el asiento de atrás, y nos fuimos conversando parados en el siguiente bus que se llenó.
Que los ojos de la muchacha a la que besamos sonrojados en una plaza no pesen menos que la silicona de las tetas de la modelo que nos tiraremos en el departamento del piso catorceavo, y que la torpeza de los labios de la chiquilla no la desprecien las técnicas del Kamasutra de la pantera rubia que pretende arrancarte hasta el último sorbo de orgasmo y el último billete de la billetera de cuero. Que no se nos olvide el ruido AM de la radio a pilas en el mundo del impecable sonido del disco compacto.
Porque todo va pasando muy rápido, y se nos fueron los abuelos, los tíos, los padres y la familia, y terminamos por enterarnos al leer una carta del cementerio pidiendo reducirlos por falta de espacio. Porque se nos fue la vida en ser jóvenes, y nunca nos dimos cuenta que las arrugas del viejo las causan el llorar y el reír, que no son más que vivir. Nos obnubilamos en el futuro, lo dimos todo a plazo, y al final nos quedamos vacíos.
Que no se nos olvide el mar en la ciudad, el valle en la playa, el río en el cerro, el amigo en el tren, lo que fuimos en lo que seremos. Que al fin y al cabo esto es todo lo que tenemos, y el tiempo que nos dan para atraparlo entre estas manos que siempre son muy pequeñas, se nos hace nada.
Saludos,
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
viernes, junio 24, 2005
Cuentos en 100 palabras II
Chile es "la copia feliz del Edén". La copia; desde ahí que somos copia. Pero la cuestión de la absoluta falta de originalidad de nuestra patria es un tema que supongo, ha sido tratado muchísimas veces, y en todo caso, no es el tema de este artículo. Pero la copia entra en el sentido de que, a raíz de una copia del original, nuestro "querido" profesor jefe nos advirtió de un concurso de cuentos de cien palabras dedicado al Instituto Nacional, y como "genial" idea, todo el curso debía escribir un cuento. En realidad pensaba escribir algo dedicado a las frenéticas pichangas de 5 minutos en el Patio de Honor dónde ignoro como lo hacen para jugar como 10 partidos a la vez, pero lo hacen. Sin embargo, no me resultó. Apremiado por el tiempo, recurrí al material que tenía más cercano, y resultó este engendro. Disfrutadlo.
"El lado oscuro de la fuerza"
- Comiencen. Quien termina se va.
Hoja de oficio en las manos y su rostro socarrón en un rincón para recordarnos que él tenía el poder. Tres preguntas, cuatro líneas para responder cada una; aquel individuo había reducido las espadas de nuestros bolígrafos a nada, sólo nos dejaba un golpe. Touché o nada.
Paseaba a nuestro alrededor mientras la tensión se apoderaba de nuestros rostros. Al sentarse, de sus labios resonaron los compases de Star Wars. Y entonces, algunos vimos volverse negra su capa azul, transfigurarse su rostro, y supimos que teníamos enfrente al lado oscuro de la Fuerza.
Saludos.
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
"El lado oscuro de la fuerza"
- Comiencen. Quien termina se va.
Hoja de oficio en las manos y su rostro socarrón en un rincón para recordarnos que él tenía el poder. Tres preguntas, cuatro líneas para responder cada una; aquel individuo había reducido las espadas de nuestros bolígrafos a nada, sólo nos dejaba un golpe. Touché o nada.
Paseaba a nuestro alrededor mientras la tensión se apoderaba de nuestros rostros. Al sentarse, de sus labios resonaron los compases de Star Wars. Y entonces, algunos vimos volverse negra su capa azul, transfigurarse su rostro, y supimos que teníamos enfrente al lado oscuro de la Fuerza.
Saludos.
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
miércoles, junio 15, 2005
Ley de Financiamiento Universitario comentada.
Como lo prometí en el fotolog, y con un día de atraso (me disculparán, pero no he tenido buenos días, y pues llevo un poco de atraso en todos mis asuntos), voy a comentar ahora la famosa Ley de Financiamiento Universitario y tratar de explicarla un poco. No pretendo dar cátedra ni mucho menos, pero sí dar mi impresión particular después de leerla. Por motivos de tiempo, y porque no lo considero necesario, no pondré la Ley entera en este artículo; sino que comentaré sólo algunos artículos que me parecen más conflictivos, y luego haré el comentario respectivo en torno a ellos. Sin embargo, yo tengo el texto completo de la ley (cortesía de la srta. Eliza) y se los puedo enviar. Me lo pueden pedir a mis mails, o dejando un comentario aquí, o hablándome en el MSN.
Bien, comencemos:
Artículo 2º.- El Estado, por intermedio del Fisco, garantizará los créditos destinados a financiar estudios de educación superior, siempre que éstos hayan sido concedidos en conformidad con las normas de esta ley y su reglamento. El monto garantizado por el Estado en cada año, no podrá exceder el máximo de recursos que determine la Ley de Presupuestos respectiva. Los créditos objeto de garantía estatal no podrán ser otorgados por el Fisco.
Bien. A partir de esto, el Estado, que en asuntos financieros se denomina Fisco, se erige como garante de todos estos créditos conseguidos; responde por ellos como aval. Pero no son créditos que él otorgue. Como veremos en un artículo posterior, estos créditos son entregados por instituciones privadas.
Artículo 5º.- En el caso de los créditos titularizados, para acceder a la garantía estatal de la que trata esta ley deberán sujetarse a las siguientes reglas:
1.- El Fisco podrá adquirir los créditos destinados al financiamiento de estudios de Educación Superior, cualquiera sea la institución que los haya otorgado, para su venta a terceros, ofreciéndolos en las condiciones y con el procedimiento que determine el reglamento.
Esto quiere decir que, la deuda de cada cual, en paquetes (como se explicó en el foro hecho en el IN) podrá ser transada en Bolsa y traspasada al mejor postor, por parte del Fisco, para obtener ganancias. Eso además causaría un cambio en el acreedor, y, lo que podría suceder pero no es claro, un cambio en las condiciones del crédito.
Artículo 7º.- La garantía estatal de que trata esta ley, operará sólo para créditos destinados a financiar total o parcialmente estudios de educación superior que se realicen en las instituciones que cumplan los siguientes requisitos:
1.- Que se trate de alguna de las instituciones contempladas en las letras a), b) y c) del artículo 29 de la ley N° 18.962, Orgánica Constitucional de Enseñanza;
2.- Que se encuentren reconocidas oficialmente por el Estado;
3.- Que sean autónomas;
4.- Que seleccionen sus alumnos de primer año considerando el puntaje obtenido por ellos en la Prueba de Selección Universitaria (P.S.U.), cuando proceda;
5.- Que se encuentren acreditadas en conformidad con el sistema de aseguramiento de calidad que establezca la ley;
6.- Que participen en la Comisión Administradora del Sistema de Créditos para Estudios Superiores indicada en el Capítulo II de esta ley, en la forma señalada en el artículo 26, y
7.- Que utilicen el aporte fiscal indirecto contemplado en el artículo 3º del decreto con fuerza de ley Nº 4, de 1981, exclusivamente para fines de desarrollo institucional.
A partir de esto, a este sistema de crédito podrían acceder los postulantes y estudiantes de las universidades tradicionales, la mayoría de las universidades privadas, institutos profesionales y centros de formación técnica, y los de las escuelas matrices de las Fuerzas Armadas. Punto a destacar es el 7, ya que debido a la precaria situación económica de las universidades públicas, ignoro si cumplen con esa condición, y a la vez, esta condición les limita en sus posibilidades de pagar sus deudas, y si eligen pagarlas con parte de ese dinero, entonces sus alumnos no podrían acceder a este crédito.
Artículo 8º.- Asimismo la garantía del Estado será aplicable a créditos destinados a financiar estudios de nivel superior en las instituciones señaladas en el inciso tercero del artículo 72 de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza. Para estos efectos, serán exigibles a dichas instituciones los requisitos contemplados en los números 4 y 5 del artículo 7º de esta ley.
En todas las otras materias operarán las mismas condiciones, requisitos, plazos y demás exigencias para acceder a la garantía del Estado.
Las disposiciones de la presente ley no modifican de manera alguna el sistema de crédito solidario establecido en la ley Nº19.287 y sus modificaciones.
A partir de esto entonces se cuenta con la situación de que el sistema de Fondo Solidario tan criticado seguirá funcionando y siendo una opción. Ahora bien, sólo se establece que seguirá funcionando, y perfectamente se podría ir reduciendo el acceso a él y los montos que se le otorgan, sin caer por ello en ilegalidad. Lo que se garantiza es sólo la continuidad del sistema como sistema.
Artículo 10.- Entre los estudiantes que reúnan los requisitos académicos para postular a créditos regulados por esta ley se dará preferencia en la adjudicación de la garantía estatal a aquellos alumnos cuyas condiciones socioeconómicas y las de su grupo familiar sean menos favorables.
Asimismo, entre estudiantes que presenten condiciones socioeconómicas similares, tendrán preferencia aquellos que sean titulares de un plan de ahorro de los señalados en el Capítulo III de esta ley, siempre que dicho plan tenga una antigüedad de, a lo menos, 24 meses al momento de solicitar el crédito.
El reglamento señalará las modalidades, exigencias y demás normas necesarias para determinar las mencionadas preferencias.
Si el ministro decía que no había necesidad de tener ahorro previo, aquí se demuestra para qué este ahorro previo sirve. Dos individuos, postulando al crédito, similar condición socioeconómica. Uno tiene ahorro, ahorro que además debe cumplir con las condiciones que aparecen allí; el otro no. El que tiene ahorro se queda con el crédito. Además, como elemento para juzgar entre ellos no aparece el rendimiento académico.
Artículo 11.- Los créditos objeto de garantía estatal deberán contar con seguros de desgravamen e invalidez, en la forma y condiciones determinadas por el reglamento.
No se podrá exigir a los créditos y bonos que cuenten con garantía estatal la constitución de garantías adicionales a las que establece esta ley.
No se establece entonces un seguro de cesantía para este sistema. En caso de cesantía, que no deja de ser un caso común, considerando el inestable mercado laboral chileno, correrá lo establecido en el artículo 13.
Artículo 12.- Los créditos objeto de garantía estatal no serán exigibles antes de dieciocho meses contados desde la fecha referencial de término del plan de estudios correspondiente, la que se determinará de acuerdo al procedimiento que fije el reglamento.
La garantía estatal subsistirá cualesquiera sean los cambios de acreedor que se produzcan entre la fecha de su constitución y el momento en que se haga efectiva.
El plazo para comenzar a pagar la deuda se reduce, si comparamos con la situación del Fondo Solidario. Además, se establece que se pagará 18 meses luego de “la fecha referencial de término del plan de estudios”. ¿Cuál es esa fecha? ¿La titulación? ¿La qué establece la malla curricular? Y por cierto, que pasa con los alumnos que hayan tenido demoras en su tesis, o bien no puedan pagar los exámenes finales, o cualquier situación que cause retraso en esa fecha… Perfectamente podría darse la situación de que el alumno siguiera en la casa de estudios, en su fase final, y ya tuviera que empezar a pagar.
Artículo 13 - La obligación de pago podrá suspenderse temporalmente, total o parcialmente, en caso de incapacidad de pago, producto de cesantía sobreviniente del deudor, debidamente calificada por la Comisión, la que deberá adicionalmente considerar el ingreso familiar del deudor en la forma y condiciones que determine el reglamento.
En cualquier caso, las cuotas impagas del deudor, sea por cesantía o cualquier otra causal, no prescribirán, debiendo el Estado proceder al cobro de las mismas hasta la total extinción de la deuda, utilizando para ello los mecanismos establecidos en el Título V.
Aquí tenemos la situación que ocurrirá en el caso de cesantía. La Comisión que se formará deberá determinar la calidad de cesante y una suspensión en el pago de la deuda. Ninguna posibilidad de condonación, en todo caso, si leemos el segundo párrafo del artículo. Además, el primer párrafo deja entrever que si los recursos de la familia dan para pagar la deuda, no se suspenderá el pago de esta.
Aquellas instituciones de educación superior cuyos egresados presenten porcentajes de incumplimiento con respecto a las cuotas inicialmente pactadas, significativamente superiores al promedio de incumplimiento del sistema de créditos regulado por la presente ley, deberán ser excluidas por la comisión del sistema de créditos con garantía estatal, para nuevos alumnos, pudiendo ésta autorizar el reingreso al sistema sólo cuando la condición se revierta. El reglamento señalará, sobre la base de criterios objetivos y públicos, el grado de incumplimiento que constituye un porcentaje significativamente superior al promedio.
Asimismo, quedarán excluidos del sistema de créditos con garantía estatal, los nuevos alumnos de carreras impartidas por una institución cuyos egresados presenten el porcentaje de incumplimiento señalado en el inciso anterior, pudiendo reingresar al sistema sólo cuando esta condición se revierta.
¿Qué quiere decir esto? Que si los egresados de una respectiva universidad presentan niveles de no pago mayores (¿cuál es el rango exacto que establece un “significativamente”?) al promedio de todas las instituciones, se suspende el acceso al crédito para todo nuevo alumno de la universidad. Así mismo, si esta situación se produce en una carrera (como es probable que ocurra en las carreras menos rentables), también se suspenderá el acceso al crédito a los nuevos alumnos de esa carrera.
Artículo 14.-(REFERIDO A LA GARANTÍA POR DESERCIÓN ACADÉMICA) Para que opere la garantía estatal a que se refiere esta ley, las instituciones de educación superior, por sí o a través de terceros, deberán garantizar el riesgo de deserción académica del alumno, a través de un instrumento financiero que sea aprobado por la Comisión, conforme lo que establezca el Reglamento…
Se entenderá por deserción académica, el abandono del alumno de sus estudios, en los términos del inciso cuarto del artículo 9º.
La garantía por deserción académica deberá cubrir hasta el 90% del capital más los intereses de los créditos otorgados a los alumnos de primer año, hasta un 70% del capital más los intereses de los créditos otorgados a alumnos de segundo año, y hasta un 60% del capital más los intereses de los créditos otorgados a los alumnos de tercer año en adelante. En aquellos casos en que la garantía por deserción académica otorgada por las instituciones sea inferior al 90% del capital más los intereses del crédito otorgado, corresponderá al Fisco complementar la diferencia.
El evento de deserción académica hará exigible, desde ese momento, las obligaciones del estudiante y habilitará a la institución acreedora respectiva a hacer efectiva la garantía de la institución y del Estado señaladas en el inciso anterior, sin perjuicio del derecho de la institución de educación superior para proceder al cobro del crédito utilizando los mecanismos establecidos en el Título V de esta ley, así como las normas generales que rigen los procedimientos de cobro de los pagarés. Los recursos provenientes de este cobro se repartirán entre la institución de educación superior y el Fisco en la misma proporción en que fueron pagadas las garantías asociadas a este crédito, todo esto conforme a lo que establezca el reglamento…
Las instituciones de educación superior deberán hacer pública anualmente su decisión de participar o no en este sistema de crédito, debiendo informar, además, el número de postulantes que garantizarán y los requisitos académicos que exigirán, los cuales en ningún caso podrán ser inferiores a los contemplados en el sistema general.
Además de la garantía estatal se establece que las instituciones deben garantizar los créditos de sus estudiantes por si estos desertan. Esto pone en una situación difícil a las universidades públicas, que dudo que cuenten con recursos para garantizar muchos créditos. Por ende, es probable que este sistema de crédito, conociendo la situación financiera de muchas de las universidades públicas, quede muy limitado o se cierre a estas.
Artículo 15 - En el caso de que una institución de educación superior incumpla el pago de sus obligaciones por garantía académica, quedará excluida del sistema de créditos con garantía estatal hasta que se ponga al día en la manera que lo estipule el reglamento, sin perjuicio de las acciones legales que corresponda.
Sólo ratifica lo que ya veíamos en el artículo anterior.
Artículo 16.- La garantía estatal sólo podrá otorgarse a créditos cuyo deudor otorgue un mandato especial, delegable e irrevocable, facultando a la institución crediticia respectiva para que ésta requiera a su empleador, por escrito, efectuar la deducción de sus remuneraciones de las cuotas del crédito. Dichos descuentos deberán efectuarse en conformidad con los límites dispuestos en el inciso segundo del artículo 58 del Código del Trabajo…
Se establece en este artículo que el medio de pago será el descuento al sueldo del deudor. Y a la vez, se explicitan las sanciones e intereses a pagar en el caso de que el empleador incumpla con este pago.
Artículo 17.- La Tesorería General de la República podrá retener de la devolución de impuestos a la renta que le correspondiese anualmente al deudor de crédito garantizado en conformidad a esta ley, los montos que se encontraren impagos según lo informado por la entidad crediticia acreedora en la forma que establezca el reglamento, e imputar dicho monto al pago de la mencionada deuda.
Los dineros que por este concepto retenga la Tesorería General de la República deberán ser girados por dicho organismo a favor de la entidad acreedora del respectivo crédito.
Si el monto de la devolución de impuestos fuere inferior a la cantidad adeudada, subsistirá la obligación del deudor por el saldo insoluto…
Se mantiene esta regla aplicada recientemente a los deudores del Fondo Solidario. En caso de que el no pago se deba a incumplimiento del empleador, se considerará deuda del empleador y se aplicará lo que se establece en el artículo 16.
Artículo 20.- La Comisión Administradora del Sistema de Créditos para Estudios Superiores, en adelante "la Comisión", gozará de personalidad jurídica y patrimonio propio, formado mediante los aportes a que se refiere el artículo 25.
Artículo 21.- La Comisión estará integrada por:
1.- El Ministro de Educación, quien la presidirá;
2.- El Director de Presupuestos del Ministerio de Hacienda;
3.- El Tesorero General de la República;
4.- El Vicepresidente Ejecutivo de la Corporación de Fomento de la Producción, y
5.- Tres representantes de las instituciones de educación superior indicadas en artículo 7º, número 1, de esta ley que cumplan con las obligaciones establecidas en los artículos 25 y 26, los que serán elegidos por éstas de acuerdo al procedimiento que determine el reglamento, debiendo, en todo caso, representar uno a los institutos profesionales o a los centros de formación técnica incorporados al sistema de financiamiento establecido en esta ley…
Aunque no es explícito, la posibilidad de que los estudiantes estén representados en esta Comisión es casi nula.
Artículo 22.- Corresponderá a la Comisión:
1.- Definir y evaluar políticas para el desarrollo e implementación de instrumentos de financiamiento para estudios de educación superior; celebrar los convenios con entidades públicas o privadas, nacionales o extranjeras, necesarios para su puesta en marcha; y proponer las modificaciones legales que éstos requieran.
2.- Definir y evaluar las políticas de créditos de estudios de educación superior con garantía estatal.
Para estos efectos, la Comisión podrá priorizar el acceso de carreras al sistema de créditos con garantía estatal, teniendo en consideración información sobre condiciones de empleo y remuneraciones de los profesionales egresados de la carrera correspondiente…
El punto 2 cierra aún más las posibilidades de acceder al crédito a la gente que esté estudiando carreras no rentables. La Comisión perfectamente podría reducir el acceso al crédito a las carreras donde se pague menos y donde sea más difícil conseguir empleo.
9.- Velar por la sustentabilidad del sistema de créditos con garantía estatal para estudios de educación superior a través de su financiamiento en el mercado de capitales.
10.- Celebrar convenios con otras entidades, públicas o privadas, para que éstas otorguen, administren y cobren los créditos de educación superior con garantía estatal.
11.- Celebrar convenios con otras entidades, públicas o privadas, para que éstas compren y vendan créditos estudiantiles con el objeto de realizar operaciones de estructuración financiera que permitan el re-financiamiento de los créditos para estudios de educación superior…
O sea, las deudas podrán ser transadas en Bolsa (como creo haber adelantado anteriormente), a su vez, el otorgamiento de la deuda, administración y cobranza estarán en manos de privados, y tu deuda podrá ser traspasada a otros privados que se interesen en comprarla.
Artículo 39.- Para percibir el subsidio fiscal, el titular deberá acreditar el cumplimiento de los siguientes requisitos:
1.- Que el plan de ahorro tenga una antigüedad de al menos 24 meses anteriores a la fecha en que corresponda recibir el subsidio.
2.- Que el plan de ahorro disponga de fondos por al menos 60 unidades de fomento al momento en que se efectúe el primer pago de aranceles y matrícula de estudio de educación superior de pregrado. Tratándose de estudios conducentes a un Título Técnico de Nivel Superior, los fondos acumulados en el plan deberán ser no menos de 30 unidades de fomento.
3.- Tener un ingreso familiar per cápita promedio mensual inferior o igual a 7,0 unidades de fomento, en los 12 meses anteriores a la fecha de inicio del pago de aranceles y matrícula de estudio de educación superior de pregrado.
Esta ley establece y regula los sistemas de ahorro para la educación superior (como ocurre en Estados Unidos, por ejemplo), y a la vez un subsidio estatal a estos, siempre que cumplan con las condiciones que vemos aquí. 60 UF son poco más de un millón de pesos, en la actualidad, y 7 UF, aproximadamente 120 mil pesos.
Artículo 40.- El subsidio fiscal a que se refieren los artículos anteriores será equivalente al 300% del monto que, por concepto de intereses reales, hayan obtenido los fondos, desde el momento de su depósito en un plan de ahorro a que se refiere el Capítulo III de esta ley, y hasta el momento en que los fondos del plan de ahorro se destinen por completo al pago de aranceles y matrículas a la institución de educación superior que curse el titular.
En caso que el titular acredite un ingreso familiar per cápita mensual entre 7,0 unidades de fomento y 12,6 unidades de fomento, el subsidio fiscal será equivalente a los dos tercios del subsidio señalado en el inciso anterior…
Pero este subsidio es “a los intereses obtenidos por los fondos”, no a la cantidad de fondos total. Actualmente los intereses obtenidos por las cuentas de ahorro, que son instrumentos de renta fija, son muy bajas.
Artículo 42.- En caso que el beneficiario ponga término a sus estudios de educación superior de pregrado, por abandono de la carrera que se encontrare cursando, el monto por concepto de subsidio fiscal que le correspondiere y que estuviere pendiente de pago, quedará sin efecto, debiendo reintegrase al Fisco el remanente en los casos que correspondiere, en la forma que determine el reglamento.
Artículo 43.- El subsidio fiscal tendrá un tope de 50 unidades de fomento por cada titular de plan de ahorro en caso que el titular acredite un ingreso familiar per cápita mensual menor o igual a 7,0 unidades de fomento, y un tope de 25 unidades de fomento por cada titular de plan de ahorro en caso de que éste acredite un ingreso familiar per cápita entre 7,0 y 12,6 unidades de fomento.
Actualmente 50 UF es una cifra cercana a los 850 mil pesos. Así mismo, en casos que no quedan claros, si se deja de estudiar, habría que devolverle ese dinero al Fisco.
Bien, espero sus comentarios, y con esto ayudar un poco más a entender el motivo de tanto conflicto. Les recuerdo que si necesitan el texto integral de la ley me lo pueden solicitar. Mis mails aparecen en el costado izquierdo del Blog.
Saludos.
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
Bien, comencemos:
Artículo 2º.- El Estado, por intermedio del Fisco, garantizará los créditos destinados a financiar estudios de educación superior, siempre que éstos hayan sido concedidos en conformidad con las normas de esta ley y su reglamento. El monto garantizado por el Estado en cada año, no podrá exceder el máximo de recursos que determine la Ley de Presupuestos respectiva. Los créditos objeto de garantía estatal no podrán ser otorgados por el Fisco.
Bien. A partir de esto, el Estado, que en asuntos financieros se denomina Fisco, se erige como garante de todos estos créditos conseguidos; responde por ellos como aval. Pero no son créditos que él otorgue. Como veremos en un artículo posterior, estos créditos son entregados por instituciones privadas.
Artículo 5º.- En el caso de los créditos titularizados, para acceder a la garantía estatal de la que trata esta ley deberán sujetarse a las siguientes reglas:
1.- El Fisco podrá adquirir los créditos destinados al financiamiento de estudios de Educación Superior, cualquiera sea la institución que los haya otorgado, para su venta a terceros, ofreciéndolos en las condiciones y con el procedimiento que determine el reglamento.
Esto quiere decir que, la deuda de cada cual, en paquetes (como se explicó en el foro hecho en el IN) podrá ser transada en Bolsa y traspasada al mejor postor, por parte del Fisco, para obtener ganancias. Eso además causaría un cambio en el acreedor, y, lo que podría suceder pero no es claro, un cambio en las condiciones del crédito.
Artículo 7º.- La garantía estatal de que trata esta ley, operará sólo para créditos destinados a financiar total o parcialmente estudios de educación superior que se realicen en las instituciones que cumplan los siguientes requisitos:
1.- Que se trate de alguna de las instituciones contempladas en las letras a), b) y c) del artículo 29 de la ley N° 18.962, Orgánica Constitucional de Enseñanza;
2.- Que se encuentren reconocidas oficialmente por el Estado;
3.- Que sean autónomas;
4.- Que seleccionen sus alumnos de primer año considerando el puntaje obtenido por ellos en la Prueba de Selección Universitaria (P.S.U.), cuando proceda;
5.- Que se encuentren acreditadas en conformidad con el sistema de aseguramiento de calidad que establezca la ley;
6.- Que participen en la Comisión Administradora del Sistema de Créditos para Estudios Superiores indicada en el Capítulo II de esta ley, en la forma señalada en el artículo 26, y
7.- Que utilicen el aporte fiscal indirecto contemplado en el artículo 3º del decreto con fuerza de ley Nº 4, de 1981, exclusivamente para fines de desarrollo institucional.
A partir de esto, a este sistema de crédito podrían acceder los postulantes y estudiantes de las universidades tradicionales, la mayoría de las universidades privadas, institutos profesionales y centros de formación técnica, y los de las escuelas matrices de las Fuerzas Armadas. Punto a destacar es el 7, ya que debido a la precaria situación económica de las universidades públicas, ignoro si cumplen con esa condición, y a la vez, esta condición les limita en sus posibilidades de pagar sus deudas, y si eligen pagarlas con parte de ese dinero, entonces sus alumnos no podrían acceder a este crédito.
Artículo 8º.- Asimismo la garantía del Estado será aplicable a créditos destinados a financiar estudios de nivel superior en las instituciones señaladas en el inciso tercero del artículo 72 de la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza. Para estos efectos, serán exigibles a dichas instituciones los requisitos contemplados en los números 4 y 5 del artículo 7º de esta ley.
En todas las otras materias operarán las mismas condiciones, requisitos, plazos y demás exigencias para acceder a la garantía del Estado.
Las disposiciones de la presente ley no modifican de manera alguna el sistema de crédito solidario establecido en la ley Nº19.287 y sus modificaciones.
A partir de esto entonces se cuenta con la situación de que el sistema de Fondo Solidario tan criticado seguirá funcionando y siendo una opción. Ahora bien, sólo se establece que seguirá funcionando, y perfectamente se podría ir reduciendo el acceso a él y los montos que se le otorgan, sin caer por ello en ilegalidad. Lo que se garantiza es sólo la continuidad del sistema como sistema.
Artículo 10.- Entre los estudiantes que reúnan los requisitos académicos para postular a créditos regulados por esta ley se dará preferencia en la adjudicación de la garantía estatal a aquellos alumnos cuyas condiciones socioeconómicas y las de su grupo familiar sean menos favorables.
Asimismo, entre estudiantes que presenten condiciones socioeconómicas similares, tendrán preferencia aquellos que sean titulares de un plan de ahorro de los señalados en el Capítulo III de esta ley, siempre que dicho plan tenga una antigüedad de, a lo menos, 24 meses al momento de solicitar el crédito.
El reglamento señalará las modalidades, exigencias y demás normas necesarias para determinar las mencionadas preferencias.
Si el ministro decía que no había necesidad de tener ahorro previo, aquí se demuestra para qué este ahorro previo sirve. Dos individuos, postulando al crédito, similar condición socioeconómica. Uno tiene ahorro, ahorro que además debe cumplir con las condiciones que aparecen allí; el otro no. El que tiene ahorro se queda con el crédito. Además, como elemento para juzgar entre ellos no aparece el rendimiento académico.
Artículo 11.- Los créditos objeto de garantía estatal deberán contar con seguros de desgravamen e invalidez, en la forma y condiciones determinadas por el reglamento.
No se podrá exigir a los créditos y bonos que cuenten con garantía estatal la constitución de garantías adicionales a las que establece esta ley.
No se establece entonces un seguro de cesantía para este sistema. En caso de cesantía, que no deja de ser un caso común, considerando el inestable mercado laboral chileno, correrá lo establecido en el artículo 13.
Artículo 12.- Los créditos objeto de garantía estatal no serán exigibles antes de dieciocho meses contados desde la fecha referencial de término del plan de estudios correspondiente, la que se determinará de acuerdo al procedimiento que fije el reglamento.
La garantía estatal subsistirá cualesquiera sean los cambios de acreedor que se produzcan entre la fecha de su constitución y el momento en que se haga efectiva.
El plazo para comenzar a pagar la deuda se reduce, si comparamos con la situación del Fondo Solidario. Además, se establece que se pagará 18 meses luego de “la fecha referencial de término del plan de estudios”. ¿Cuál es esa fecha? ¿La titulación? ¿La qué establece la malla curricular? Y por cierto, que pasa con los alumnos que hayan tenido demoras en su tesis, o bien no puedan pagar los exámenes finales, o cualquier situación que cause retraso en esa fecha… Perfectamente podría darse la situación de que el alumno siguiera en la casa de estudios, en su fase final, y ya tuviera que empezar a pagar.
Artículo 13 - La obligación de pago podrá suspenderse temporalmente, total o parcialmente, en caso de incapacidad de pago, producto de cesantía sobreviniente del deudor, debidamente calificada por la Comisión, la que deberá adicionalmente considerar el ingreso familiar del deudor en la forma y condiciones que determine el reglamento.
En cualquier caso, las cuotas impagas del deudor, sea por cesantía o cualquier otra causal, no prescribirán, debiendo el Estado proceder al cobro de las mismas hasta la total extinción de la deuda, utilizando para ello los mecanismos establecidos en el Título V.
Aquí tenemos la situación que ocurrirá en el caso de cesantía. La Comisión que se formará deberá determinar la calidad de cesante y una suspensión en el pago de la deuda. Ninguna posibilidad de condonación, en todo caso, si leemos el segundo párrafo del artículo. Además, el primer párrafo deja entrever que si los recursos de la familia dan para pagar la deuda, no se suspenderá el pago de esta.
Aquellas instituciones de educación superior cuyos egresados presenten porcentajes de incumplimiento con respecto a las cuotas inicialmente pactadas, significativamente superiores al promedio de incumplimiento del sistema de créditos regulado por la presente ley, deberán ser excluidas por la comisión del sistema de créditos con garantía estatal, para nuevos alumnos, pudiendo ésta autorizar el reingreso al sistema sólo cuando la condición se revierta. El reglamento señalará, sobre la base de criterios objetivos y públicos, el grado de incumplimiento que constituye un porcentaje significativamente superior al promedio.
Asimismo, quedarán excluidos del sistema de créditos con garantía estatal, los nuevos alumnos de carreras impartidas por una institución cuyos egresados presenten el porcentaje de incumplimiento señalado en el inciso anterior, pudiendo reingresar al sistema sólo cuando esta condición se revierta.
¿Qué quiere decir esto? Que si los egresados de una respectiva universidad presentan niveles de no pago mayores (¿cuál es el rango exacto que establece un “significativamente”?) al promedio de todas las instituciones, se suspende el acceso al crédito para todo nuevo alumno de la universidad. Así mismo, si esta situación se produce en una carrera (como es probable que ocurra en las carreras menos rentables), también se suspenderá el acceso al crédito a los nuevos alumnos de esa carrera.
Artículo 14.-(REFERIDO A LA GARANTÍA POR DESERCIÓN ACADÉMICA) Para que opere la garantía estatal a que se refiere esta ley, las instituciones de educación superior, por sí o a través de terceros, deberán garantizar el riesgo de deserción académica del alumno, a través de un instrumento financiero que sea aprobado por la Comisión, conforme lo que establezca el Reglamento…
Se entenderá por deserción académica, el abandono del alumno de sus estudios, en los términos del inciso cuarto del artículo 9º.
La garantía por deserción académica deberá cubrir hasta el 90% del capital más los intereses de los créditos otorgados a los alumnos de primer año, hasta un 70% del capital más los intereses de los créditos otorgados a alumnos de segundo año, y hasta un 60% del capital más los intereses de los créditos otorgados a los alumnos de tercer año en adelante. En aquellos casos en que la garantía por deserción académica otorgada por las instituciones sea inferior al 90% del capital más los intereses del crédito otorgado, corresponderá al Fisco complementar la diferencia.
El evento de deserción académica hará exigible, desde ese momento, las obligaciones del estudiante y habilitará a la institución acreedora respectiva a hacer efectiva la garantía de la institución y del Estado señaladas en el inciso anterior, sin perjuicio del derecho de la institución de educación superior para proceder al cobro del crédito utilizando los mecanismos establecidos en el Título V de esta ley, así como las normas generales que rigen los procedimientos de cobro de los pagarés. Los recursos provenientes de este cobro se repartirán entre la institución de educación superior y el Fisco en la misma proporción en que fueron pagadas las garantías asociadas a este crédito, todo esto conforme a lo que establezca el reglamento…
Las instituciones de educación superior deberán hacer pública anualmente su decisión de participar o no en este sistema de crédito, debiendo informar, además, el número de postulantes que garantizarán y los requisitos académicos que exigirán, los cuales en ningún caso podrán ser inferiores a los contemplados en el sistema general.
Además de la garantía estatal se establece que las instituciones deben garantizar los créditos de sus estudiantes por si estos desertan. Esto pone en una situación difícil a las universidades públicas, que dudo que cuenten con recursos para garantizar muchos créditos. Por ende, es probable que este sistema de crédito, conociendo la situación financiera de muchas de las universidades públicas, quede muy limitado o se cierre a estas.
Artículo 15 - En el caso de que una institución de educación superior incumpla el pago de sus obligaciones por garantía académica, quedará excluida del sistema de créditos con garantía estatal hasta que se ponga al día en la manera que lo estipule el reglamento, sin perjuicio de las acciones legales que corresponda.
Sólo ratifica lo que ya veíamos en el artículo anterior.
Artículo 16.- La garantía estatal sólo podrá otorgarse a créditos cuyo deudor otorgue un mandato especial, delegable e irrevocable, facultando a la institución crediticia respectiva para que ésta requiera a su empleador, por escrito, efectuar la deducción de sus remuneraciones de las cuotas del crédito. Dichos descuentos deberán efectuarse en conformidad con los límites dispuestos en el inciso segundo del artículo 58 del Código del Trabajo…
Se establece en este artículo que el medio de pago será el descuento al sueldo del deudor. Y a la vez, se explicitan las sanciones e intereses a pagar en el caso de que el empleador incumpla con este pago.
Artículo 17.- La Tesorería General de la República podrá retener de la devolución de impuestos a la renta que le correspondiese anualmente al deudor de crédito garantizado en conformidad a esta ley, los montos que se encontraren impagos según lo informado por la entidad crediticia acreedora en la forma que establezca el reglamento, e imputar dicho monto al pago de la mencionada deuda.
Los dineros que por este concepto retenga la Tesorería General de la República deberán ser girados por dicho organismo a favor de la entidad acreedora del respectivo crédito.
Si el monto de la devolución de impuestos fuere inferior a la cantidad adeudada, subsistirá la obligación del deudor por el saldo insoluto…
Se mantiene esta regla aplicada recientemente a los deudores del Fondo Solidario. En caso de que el no pago se deba a incumplimiento del empleador, se considerará deuda del empleador y se aplicará lo que se establece en el artículo 16.
Artículo 20.- La Comisión Administradora del Sistema de Créditos para Estudios Superiores, en adelante "la Comisión", gozará de personalidad jurídica y patrimonio propio, formado mediante los aportes a que se refiere el artículo 25.
Artículo 21.- La Comisión estará integrada por:
1.- El Ministro de Educación, quien la presidirá;
2.- El Director de Presupuestos del Ministerio de Hacienda;
3.- El Tesorero General de la República;
4.- El Vicepresidente Ejecutivo de la Corporación de Fomento de la Producción, y
5.- Tres representantes de las instituciones de educación superior indicadas en artículo 7º, número 1, de esta ley que cumplan con las obligaciones establecidas en los artículos 25 y 26, los que serán elegidos por éstas de acuerdo al procedimiento que determine el reglamento, debiendo, en todo caso, representar uno a los institutos profesionales o a los centros de formación técnica incorporados al sistema de financiamiento establecido en esta ley…
Aunque no es explícito, la posibilidad de que los estudiantes estén representados en esta Comisión es casi nula.
Artículo 22.- Corresponderá a la Comisión:
1.- Definir y evaluar políticas para el desarrollo e implementación de instrumentos de financiamiento para estudios de educación superior; celebrar los convenios con entidades públicas o privadas, nacionales o extranjeras, necesarios para su puesta en marcha; y proponer las modificaciones legales que éstos requieran.
2.- Definir y evaluar las políticas de créditos de estudios de educación superior con garantía estatal.
Para estos efectos, la Comisión podrá priorizar el acceso de carreras al sistema de créditos con garantía estatal, teniendo en consideración información sobre condiciones de empleo y remuneraciones de los profesionales egresados de la carrera correspondiente…
El punto 2 cierra aún más las posibilidades de acceder al crédito a la gente que esté estudiando carreras no rentables. La Comisión perfectamente podría reducir el acceso al crédito a las carreras donde se pague menos y donde sea más difícil conseguir empleo.
9.- Velar por la sustentabilidad del sistema de créditos con garantía estatal para estudios de educación superior a través de su financiamiento en el mercado de capitales.
10.- Celebrar convenios con otras entidades, públicas o privadas, para que éstas otorguen, administren y cobren los créditos de educación superior con garantía estatal.
11.- Celebrar convenios con otras entidades, públicas o privadas, para que éstas compren y vendan créditos estudiantiles con el objeto de realizar operaciones de estructuración financiera que permitan el re-financiamiento de los créditos para estudios de educación superior…
O sea, las deudas podrán ser transadas en Bolsa (como creo haber adelantado anteriormente), a su vez, el otorgamiento de la deuda, administración y cobranza estarán en manos de privados, y tu deuda podrá ser traspasada a otros privados que se interesen en comprarla.
Artículo 39.- Para percibir el subsidio fiscal, el titular deberá acreditar el cumplimiento de los siguientes requisitos:
1.- Que el plan de ahorro tenga una antigüedad de al menos 24 meses anteriores a la fecha en que corresponda recibir el subsidio.
2.- Que el plan de ahorro disponga de fondos por al menos 60 unidades de fomento al momento en que se efectúe el primer pago de aranceles y matrícula de estudio de educación superior de pregrado. Tratándose de estudios conducentes a un Título Técnico de Nivel Superior, los fondos acumulados en el plan deberán ser no menos de 30 unidades de fomento.
3.- Tener un ingreso familiar per cápita promedio mensual inferior o igual a 7,0 unidades de fomento, en los 12 meses anteriores a la fecha de inicio del pago de aranceles y matrícula de estudio de educación superior de pregrado.
Esta ley establece y regula los sistemas de ahorro para la educación superior (como ocurre en Estados Unidos, por ejemplo), y a la vez un subsidio estatal a estos, siempre que cumplan con las condiciones que vemos aquí. 60 UF son poco más de un millón de pesos, en la actualidad, y 7 UF, aproximadamente 120 mil pesos.
Artículo 40.- El subsidio fiscal a que se refieren los artículos anteriores será equivalente al 300% del monto que, por concepto de intereses reales, hayan obtenido los fondos, desde el momento de su depósito en un plan de ahorro a que se refiere el Capítulo III de esta ley, y hasta el momento en que los fondos del plan de ahorro se destinen por completo al pago de aranceles y matrículas a la institución de educación superior que curse el titular.
En caso que el titular acredite un ingreso familiar per cápita mensual entre 7,0 unidades de fomento y 12,6 unidades de fomento, el subsidio fiscal será equivalente a los dos tercios del subsidio señalado en el inciso anterior…
Pero este subsidio es “a los intereses obtenidos por los fondos”, no a la cantidad de fondos total. Actualmente los intereses obtenidos por las cuentas de ahorro, que son instrumentos de renta fija, son muy bajas.
Artículo 42.- En caso que el beneficiario ponga término a sus estudios de educación superior de pregrado, por abandono de la carrera que se encontrare cursando, el monto por concepto de subsidio fiscal que le correspondiere y que estuviere pendiente de pago, quedará sin efecto, debiendo reintegrase al Fisco el remanente en los casos que correspondiere, en la forma que determine el reglamento.
Artículo 43.- El subsidio fiscal tendrá un tope de 50 unidades de fomento por cada titular de plan de ahorro en caso que el titular acredite un ingreso familiar per cápita mensual menor o igual a 7,0 unidades de fomento, y un tope de 25 unidades de fomento por cada titular de plan de ahorro en caso de que éste acredite un ingreso familiar per cápita entre 7,0 y 12,6 unidades de fomento.
Actualmente 50 UF es una cifra cercana a los 850 mil pesos. Así mismo, en casos que no quedan claros, si se deja de estudiar, habría que devolverle ese dinero al Fisco.
Bien, espero sus comentarios, y con esto ayudar un poco más a entender el motivo de tanto conflicto. Les recuerdo que si necesitan el texto integral de la ley me lo pueden solicitar. Mis mails aparecen en el costado izquierdo del Blog.
Saludos.
S.E., Mrcl. Eduardo Peñailillo B.
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